domingo, 29 de septiembre de 2013

Nos gustan los capicúas

Nuevos capicúas en el contador



Esta entrada es, simplemente, un pequeño guiño a los números, siempre presentes en nuestra vida y siempre rondándonos. Al llegar al medio millón de visitas hemos podido entrar en una serie de capicúas preciosos. Es muy difícil capturarlos, porque el marcador va por su cuenta y sigue andando por las noches, pero este 505.505 era un número precioso para poder mostrarlo.
¡Gracias!  Y gracias por hacer que nuestro marcador siga sumando números redondos.


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jueves, 26 de septiembre de 2013

Casa Cabello. La mejor tienda de confecciones del mundo

 Casa Cabello
Confecciones, camisería, tejidos
Géneros de punto, lanas




Por Esperanza Cabello

Nuestra tía Remedios Cabello nos ha dado hoy una gran alegría enviándonos una fotografía muy especial: el papel de envolver de la tienda de nuestro abuelo Paco y nuestras tías Joaquina y Ana María.
Ese papel nos ha hecho revivir tantos recuerdos... toda una vida yendo y viniendo de la casa a la tienda de abuelo Paco. Su máquina de escribir, su butaca de mimbre, sus discos de Carlos Gardel, sus gafas siempre pequeñas, sus cuentas,su monederito (siempre nos daba unas monedas para comprar en el quiosco de la Panala), y sus bromas y cariños de abuelo.
Nos escribió largas cartas mientras estudiábamos en Ronda, diciéndonos cuánto nos echaba de menos, y siempre, siempre, lo recordaremos como un abuelo cariñoso y paciente, muy pendiente de nosotros, y gustoso de jugar y escuchar a sus nietos.


 El mejor plantel de primas
Isabelita Álvarez, Joaquina Cabello, Joaquina Sánchez de Medina, Ana María y Angelita
Fotografía enviada por Lupe Quirós, hija de Joaquina


Y en el mostrador, las tías Joaquina y Ana María. La alegría y la amabilidad personificadas, siempre atentas, siempre pendientes, siempre haciéndonos regalitos, siempre con risas, con guiños.
Les encantaba su trabajo, recorrían los almacenes buscando los productos más adecuados y eran muy buenas vendedoras, capaces de vender hasta hielo en Alaska.
Siempre nos decían piropos y nos dejaban curiosear, con una paciencia infinita, por la tienda y la trastienda.
Nuestras tías eran el alma de la tienda: siempre amistosas y acogedoras, abrían de sol a sol y trabajaban sin pereza. Si una clienta quería algo especial, se lo buscaban, y si era la hora del café, invitaban a las clientas a café de lo de Barrera.
Y su prima Isabelita las acompañaba constantemente, a pesar de su propio trabajo y sus obligaciones. Tenían una relación tan especial que aún hoy en día, a pesar de la distancia y de las ausencias, se mantiene a diario.
Cuando llegaba la nueva temporada íbamos a la tienda con nuestra madre a renovar todo el vestuario (¡Éramos cinco!) y siempre tenían un detallito especial con nosotros.
Aún conservamos un peine violeta con forma de sirena, que era la modernidad hecha objeto, que nos regalaron a principios de los setenta.


En el mostrador de la tienda, 1962


Para nosotros se trata de una fotografía muy especial. Nuestra tía Remedios nos la ha enviado al mismo tiempo que la del papel de envolver de la tienda, y ahí estamos, en el mostrador de la tienda con la faldita plisada y los zapatitos que aún conservamos, hechos a mano en Ubrique, cuando los zapateros aún confeccionaban zapatos.
Nos encanta pensar en aquellos días, en aquellos lugares, en aquel mostrador tan moderno, de formica y plástico de colores, y en toda la fiesta que tías y abuelos nos hacían cada vez que entrábamos por aquella puerta.
Por siempre agradeceremos poder  conservar esos lindos recuerdos, llenos de alegría, de felicidad, de bienestar y de personas queridas.



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martes, 24 de septiembre de 2013

La carretera de Ubrique a Algar en 1906

 Cabecera del ABC, febrero de 1906



Por Esperanza Cabello

Hemos encontrado, curioseando por internet, una llamativa noticia de febrero de 1906, en el ABC del día 14. Se trata de la consolidación de las obras públicas en toda Andalucía, y más concretamente de la creación de varias nuevas carreteras.




En la provincia de Cádiz se estaban trazando, con la ayuda de 600 obreros, siete carreteras (y aquí no da una el periodista), entre ellas de Algodonales a ¿Govantes?, de Grazalema a Montejaque y de Ubrique a...¡Algar!.
Nos parece increíble que el que ahora mismo es el camino a nuestra casa en el Amarguillo, que era el primitivo camino a Algar, se empezara a construir en 1906. Hace ciento siete años.
¡Con razón le hace tanta falta un nuevo asfaltado!


Nota: El camino de Algar se empezó a construir por la zona del Amarguillo. Después dicen las malas lenguas que un diputado invitó al político de turno a una cacería  para convencerlo de que se trazara la carretera más abajo, casualmente pasando por su finca.
De todas formas unos años más tarde la carretera  de Algar quedó debajo del pantano de los Hurones, aunque pudo utilizarse varias décadas.

domingo, 22 de septiembre de 2013

La Hacienda de Santa Lucía

 Azulejos a la entrada de la hacienda de Santa Lucía
 Fotografía: Manuel Cabello



Por Esperanza Cabello 
Fotografías: Manuel Cabello


Hace ya unos meses que nuestro hermano Manolo nos trajo una serie de fotografías de la finca de Santa Lucía, un lugar emblemático para todos nosotros, para nuestra familia, porque allí, como dice nuestra madre "echamos los dientes", subiendo y bajando del Salto de la Mora. No había semana en la que no estuviéramos allí, ya fuera entre semana, una tarde a dar un paseíto, como cualquier domingo  a hacer una paella.



 Las gallinas de Santa Lucía
En un gallinero de toda la vida


Todos nuestros recuerdos infantiles pasan por allí, el recuerdo de los cabreros, siempre afanándose con el ganado y siempre amables y educados con todos nosotros, y eso que, pensándolo ahora fríamente, debimos de darles la tabarra muchas veces.
Dejábamos el coche fuera, cerca de la puerta, pedíamos permiso y subíamos por el camino, personalmente siempre con miedo a las vacas que pastaban tranquilas y siempre intentando acariciar a los tres o cuatro perrillos que había en la finca.



 Para reunir al ganado


 También había cabras, gallinas, gatos... todo un paraíso para aquella chiburralea que componía nuestra familia, porque íbamos con la familia Vilches Arenas, con nuestros primos Izquierdo, con nuestros primos Cabello... Todos siempre entusiasmados, porque en aquel campo había miles de lugares para jugar. Hace unos años hablaba nuestro hermano de la cueva (en este enlace) y siempre aprovechábamos para echar unos partidos (aquí con Antonia Mari y María Teresa).



 La parte trasera de la hacienda
Donde nunca faltan los gatos


 A veces los mismos dueños de la finca subían con nosotros, nuestros padres tenían mucha amistad con ellos, y participaban en las reuniones familiares. Nos encantaba jugar con el burro, que era tan noble que permitía que se montaran los niños sin poner resistencia. (Aquí se puede ver a los primos con el burrito).
Y pasábamos muchos días en aquel campo, siempre acompañando a nuestro padre, que era un enamorado de aquel entorno y que luchó y batalló como un Quijote, convencido de que aquella maravilla debía ser protegida, cuidada y conservada con mimo. Lo mejor es que logró, después de mucho insistir,  convencer a todos de que el Salto de la Mora era el tesoro de todos los ubriqueños, y que la ciudad de Ocurris era un magnífico reclamo turístico y cultural.
Tanto, que la totalidad de los escolares de este pueblo comenzó a interesarse por el lugar, y las excursiones de las escuelas ubriqueñas para conocer el yacimiento y aprender a valorarlo se hicieron muy frecuentes.
Todos los batidores de Misión Rescate conocieron Santa Lucía y subieron al Salto de la Mora.
Llegó el momento, después de las primeras excavaciones, en que hubo que poner una entrada alternativa, para no molestar tanto en la finca  y para proteger al ganado.



 Los vasares y la cantarera
Llenos de detalles tradicionales


 A nosotros, en aquellos años de finales de los sesenta, lo que más nos gustaba era cuando nuestro padre se paraba a echar un cigarrito con los dueños de la finca. Así podíamos jugar un rato con los gatos o mirar a las gallinas. Cuando entrábamos en la casa siempre teníamos la misma impresión: pensábamos que el tiempo se había detenido en aquel lugar, que era una casa de siempre.
Ahora recordamos aquel fuego en el hogar, siempre con un puchero de barro al lado. Aquella palangana que hacía las veces de lavabo. Aquellos cántaros de agua siempre fresca, que traían con el burro de una fuente cercana, aquellas sillas de La Huerta alrededor de la mesita. El banquete de corcho junto al fuego. Aquellas paredes encaladas y el suelo pintado...
Viendo estas fotos de nuestro hermano nos damos cuenta de que el tiempo sigue, aparentemente, detenido en Santa Lucía.



 La fachada de Santa Lucía
Una casa de campo tradicional

 Y hoy, casi cincuenta años más tarde, Santa Lucía sigue siendo un ejemplo de finca tradicional. La familia Mangana la lleva, y se dedica, como siempre, a la ganadería. El burrito ha sido sustituído por un vehiculo y las cántaras de leche... siguen tal cual.
Ya no hay paso por Santa Lucía para subir al Salto de la Mora. Los visitantes de Ocurris entran por el nuevo camino que abrieron años más tarde, y hace muchísimos años que no pasamos por alli, pero mirando las fotos comprobamos que los recuerdos de infancia reviven con facilidad ante cualquier estímulo.


En una finca el agua es un tesoro
Sea cual sea el recipiente



Y siempre pensamos que fuimos muy afortunados por haber aprendido, desde muy pequeños, a conocer y respetar los tesoros que nos rodeaban. Aprendimos a caminar sin estropear nada, aprendimos a mirar al suelo por si aparecía alguna moneda, aprendimos a examinar con minuciosidad cada piedra que tirábamos no fuera a ser valiosa, aprendimos los nombres de los materiales, los nombres de las "tejas", de la cerámica.
Hasta la pequeña,  Natalia, que apenas sabía andar, llegó un día con un trozo de hueso de cabra dicendo:  "Mira, papá, un hueso tan antiguo y tan romano".
Realmente hemos sido muy afortunados y hemos disfrutado de una niñez al aire libre, pasando tantos ratos en un lugar tan especial como el Salto de la Mora, en la finca de Santa Lucía.


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jueves, 19 de septiembre de 2013

El convento de Ubrique, por Juan Rodríguez Cabas

El convento de Ubrique
Pintado a finales de los cincuenta por Juan Rodríguez Cabas



Por Esperanza Cabello

De nuevo nos hemos visto sorprendidos por el abogado gaditano Joaquín Calandria Amigueti, que nos he enviado una nueva serie de cuadros del pintor Juan Rodríguez Cabas.
Creíamos que nuestros abuelos  habían sido los más  fervientes admiradores de este pintor sevillano, pero  vamos viendo que otras familias ubriqueñas también apostaron por este genial pintor.
El cuadro corresponde a la etapa ubriqueña de Rodríguez Cabas, a  finales de los cincuenta, y representa el Convento de Capuchinos con sus huertas y su palmera.
También se ven algunas de las casas de la Calzada a Benaocaz, y la zona del Rodezno, limpia y en pleno funcionamiento.
Lo que echamos de menos son los cipreses del convento, seguramente eran entonces demasiado pequeños, aunque creíamos que estaban plantados desde el 37, cuando se hicieron las obras de conducción de aguas y se modificó la puerta de entrada.



Obras de la traída de aguas en 1937
Gentileza de Pedro Pablo García
(Ubrique en el Recuerdo)

Efectivamente, hemos buscado una fotografía del Convento en 1937 (la había compartido Pedro Pablo García en el muro de Ubrique en el Recuerdo) y ya estaban plantados los ahora grandes cipreses que hay en el atrio del convento, y fue también en esa época en la que se cambió el emplazamiento de la puerta.

Queremos agradecer a Joaquín Calandria la gentileza que ha tenido con nosotros enviándonos los nuevos cuadros de Rodríguez Cabas, de los que este del Convento es una primera muestra.


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miércoles, 18 de septiembre de 2013

¡Chantatachán! Hemos superado el medio millón de visitas

Nuestro contador de visitas llega al medio millón


Por Esperanza Cabello

Esta noche hemos tenido una gran alegría: nuestro contador de visitas ha sobrepasado el medio millón.
Cualquiera nos lo iba  a decir cuando comenzamos nuestra tímida andadura en el mundo bloguero, allá por el 2007,  sin saber que este iba  a ser uno de los medios de comunicación por internet más consultados en el pueblo, y sin esperar esta avalancha de amigos, de fotografías, de noticias, de ideas.
Porque nos hemos convertido, sin pretenderlo, en uno de los referentes de la historia de nuestro pueblo, de esa historia cotidiana, de las familias, de las costumbres, de las tradiciones, de los recuerdos.
Y hemos querido hacerlo siempre con un tono amable, respetuoso,  alegre... si, alegre, porque aunque a veces hablamos de los que ya no están con nosotros, lo hacemos desde la esperanza, el agradecimiento  y la alegría por el tiempo que compartimos con ellos.
Además nos ha servido para conocer a muchos ubriqueños y ubriqueñas a los que apenas habíamos visto hasta ahora, pero a los que nos unen grandes lazos familiares, de amistad y de vecindad. Nos encanta tener una familia tan grandísima (¡Qué montón de "primos y primas"!) y unos vecinos tan lindos.
De este blog nació también el grupo de facebook "Ubrique en el Recuerdo", que precisamente hoy llega a los 1650 miembros, y muchos ubriqueños y ubriqueñas se han animado a compartir, como nosotros, sus fotografías y sus recuerdos familiares.
Queremos  agradecer a todos los que participan,  nos ayudan, nos apoyan, nos animan y nos alientan por la gran tarea que hacen a diario...Y queremos invitar a todos los ubriqueños que quieren contar su historia o la de sus familiares a que colaboren e intervengan en este blog. 

Aunque hemos ido viendo con el paso de los años (¡Casi siete años ya!) que ha ido cambiando paulatinamente la idea primigenia (hacer un homenaje a Manuel Cabello y a Esperanza Izquierdo), contemplamos satisfechos la evolución de nuestras historias, porque ahora es un  homenaje  a todos los ubriqueños y ubriqueñas que nos han precedido, y una puerta abierta para las generaciones posteriores, a las que podremos dejar nuestro legado cultural y patrimonial.

¡Gracias a todos y bienvenidos!


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martes, 17 de septiembre de 2013

Abuela Julia y sus nietos en septiembre

 Abuela Julia con sus nietos
Maritina, Francisco José y Antonio
Agosto de 1971


Por Esperanza Cabello

 Seguro que fue nuestro tío Antonio Sanz quien hizo esta magnífica fotografía, tan tierna, tan bonita, tan entrañable, con esos niños tan preciosos y esa abuela tan feliz y satisfecha de estar compartiendo vacaciones con su María Remedios.
Este mes de septiembre siempre nos trae recuerdos agridulces, que el tiempo se va encargando de endulzar cada día un poquito más. Nuestra abuela Julia era una mujer excepcional para la que estas fechas eran las más señaladas.
El día de la Patrona, de su Virgen, con toda su devoción, era uno de los más destacados del año, ella formaba parte de la Hermandad desde siempre y colaboraba, además, con todas las celebraciones y los actos. 
Puso el nombre de María Remedios a su hija pequeña en su honor, y estamos seguros de que el fervor y la devoción que nuestro padre profesaba le vino desde pequeño.


 
 Postal escrita a su hija Remedios por su santo


Me pides un recuerdo, hija, querida, y en el día de tu santo, te lo doy, 
con palabras muy sentidas para espresarte lo que siento hoy.
Hoy como ayer y ayer como mañana mis deseos para ti iguales son, 
que llegues a mujer buena y cristiana y des al Buen Jesús todo tu amor.
Te deseo también la paz del alma, no olvides mi querida Remeditos
 que con el bien y la virtud se alcanza.
Si consigues vivir de esta manera, serás feliz, y no te obstines,
 en conseguir las cosas pasajeras.
Tu madre
Ubrique, ocho de septiembre de 1949


Nos parecen muy hermosas estas palabras, y recordamos a nuestra abuela siempre tierna, siempre cariñosa, siempre atenta. Aunque firme y dispuesta cuando era necesario La recordamos también  rezando el rosario y haciéndonos unas recomendaciones siempre bien intencionadas. Ella solo quería la felicidad de los suyos y luchaba por conseguirla.






Y un mes de septiembre también fue el de su despedida, el tres de septiembre de hace ya cuarenta y dos años. Aquel año no hubo mantones en los balcones, ni visitas a la procesión, ni cantos de la Salve, ni Rosario de la Aurora. 
Pero desde entonces y cada año, en la familia nos hemos encargado de mantener su memoria, también cada vez que pasa la Virgen en procesión por nuestros balcones.

Por eso septiembre siempre será para nosotros un mes de familia y de recuerdos, y estamos seguros de que nuestra abuela asiste emocionada a las sorpresas y las alegrías que, tantos años después, uno de sus nietos mayores le sigue ofreciendo, septiembre tras septiembre, conservando las tradiciones familiares y participando con gran afán y devoción en los actos solemnes que tienen lugar en este mes tan señalado.


























Francisco, uno de los nietos mayores, es el secretario de la Hermandad de Nuestra Señora de los Remedios de Ubrique, y participa, año tras año, cargando el trono de la Patrona durante las tres procesiones que tienen lugar cada septiembre.


Nota: Agradecemos a nuestro amigo Manolo Canto  que nos haya proporcionado esta fotografía de nuestro hermano, tomada durante  la procesión del Día del Voto.


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lunes, 16 de septiembre de 2013

Llegó la vendimia al Amarguillo

 Las uvas del Amarguillo ya están a punto


Por Esperanza Cabello


Como cada año, nos sentimos muy satisfechos de poder continuar, a muy pequeña escala, con una tradición que nuestros antepasados cultivaban desde siempre... las viñas







Comenzamos hace unos años, con varias vides, cada una de distinto tipo, traídas desde el sur de Francia y desde nuestro sur, eligiendo  variedades de uvas diferentes y plantando las vides en distintos lugares del campo, buscando el sol y los lugares más adecuados.




Siempre hemos hecho la vendimia como nuestros antepasados, aprendimos mucho de las enseñanzas delos que nos precedieron y nos propusimos hacer un mosto de la sierra muy cuidado y especial.





Y ya ha llegado el momento, las uvas están preparadas para que podamos procesarlas, siempre con medios caseros y artesanales, utilizando canastos y barreños para la recolección y mimando cada grano de uva mientras se va convirtiendo en mosto.




La producción de este año es muy buena y muy abundante, ahora solo queda que el tiempo acompañe en la viña y el caldo vaya fermentando  poquito a poco. En unas semanas tendremos un mosto artesanal producido a la antigua usanza, y después, por San Andrés...un buen vino.

"Por san Andrés el mosto nuevo vino es."


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domingo, 15 de septiembre de 2013

El Día del Voto

 Ya sale la Patrona de la iglesia en la Plaza



Por Esperanza Cabello


En Ubrique hay muchas tradiciones, algunas de ellas relacionadas con la religión y con la devoción, que se mantienen desde siempre. Una de ellas es "el Voto". El domingo siguiente al día 8 de septiembre se saca de nuevo a la Virgen en procesión, en una ceremonia que dura ya ciento cincuenta y ocho años.


 Poco a poco la procesión va enfilando la calle del Agua


En  varias ocasiones hemos hablado de la historia de la Virgen en nuestro pueblo, de la fundación del Convento, de la Hermanad, de las costumbres... (En este enlace puede leerse toda la historia). Y siempre nos ha llamado la atención ver cómo los hermanos, los religioso y todo el pueblo siguen a una esta tradición y esta promesa hecha en 1855:

Los ubriqueños se afanan por acompañar a su Patrona


Estas son laspalabras de Francisco García Parra:
 
"Así ocurrió el año 1855, cuando este pueblo, azotado por terrible epidemia de cólera que causaba horrorosos estragos en nuestros hogares, fue sacada en procesión la imagen de la Virgen por los barrios más atacados de la peste, cesando ésta desde aquel día en que dejó de sembrar el luto y la aflicción en nuestras familias.





Fue entonces cuando el pueblo, con las autoridades al frente, hizo voto solemne de conmemorar anualmente ese día, primer domingo después de su Natividad, con una función religiosa, un Te-Deum en acción de gracias y la procesión con la Santísima Virgen por las mismas calles de entonces, cuyo voto no ha dejado de cumplirse hasta hoy".


Descendiendo por la Calle del Agua


El recorrido del Día del Voto es diferente al del ocho de septiembre. Saliendo de la Iglesia, la procesión trancurre por la calle del Agua, la Pilita Abajo, la calle de los Solanos, la Trinidad, calle Nevada, calle Torre, Plaza del San Juan, calle San Francisco y entrada al Convento.
En el Convento permanecerá la Patrona hasta el próximo mes de agosto, momento en el que comenzarán de nuevo las celebraciones y cultos en su honor.


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Presentación del nuevo libro de Andrés Rodríguez

Portada del nuevo libro de Andrés Rodríguez
Publicado por Editorial la Serranía


Por Esperanza Cabello

Nuestro amigo Andrés Rodríguez González presentará su nuevo libro "Rutas por las Bodegas de Ronda" el próximo 19 de septiembre, a las 19:00 horas, en la bodega La Sangre de Ronda.
Se trata de una esmerada publicación de Editorial La Serranía, que cada día nos sorprende con nuevos temas.
Andrés ya había realizado y plasmado en su blog varias rutas (consultar en este enlace) y ahora las reúne todas en esta cuidada publicación. A los que no somos conocedores nos ha llamado siempre la atención la calidad y la diversidad de los vinos de Ronda. Siempre pensando en los vinos de Jerez, de la costa, incluso de la zona de Arcos. La producción rondeña no tiene, en absoluto, nada que envidiar a la de la zona.
Quisiéramos felicitar a Andrés por esta publicación y a la editorial La Serranía por esa apuesta constante por nuestro patrimonio y nuestra cultura.


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sábado, 14 de septiembre de 2013

El coro rociero "Aguas del Benafelix"

Portada del Coro Rociero
del Centro de Día de Ubrique


Por Esperanza Cabello

Hoy hemos recibido el aviso del blog del coro rociero "Aguas del Benafelix", explicándonos su formación y su desarrollo- Se trata de un estupendo blog en el que van enlazando las actuaciones de este grupo de veteranos y veteranas de Ubrique. Casi treinta integrantes compponene este coro, dirigido por Francisco Panal Pacheco, y ya han realizado numerosas actuaciones.
No solo podemos verlos en directo, sino que también han ido subiendo a youtube. En este enlace se pueden ver muchas de sus actuaciones.







Fandangos al petaquero


Nos parece una idea estupenda, no solo formar este estupendo coro con tanto arte, sino darle toda la publicidad posible y colocarlo en todas las redes sociales, dándoles así una nueva dimensión.
Enhorabuena a todos, esperamso ver prontos vuestras nuevas actuaciones.


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jueves, 12 de septiembre de 2013

Doña María Isabel Fernández, una mujer excepcional

María Isabel Fernández 
Nos recibe en el salón de su casa



Por Esperanza Cabello


Hoy tenemos la gran oportunidad de felicitar por su onomástica a una ubriqueña excepcional, a doña María Isabel Fernández Pérez, una mujer a la que muchos ubriqueños y ubriqueñas le debemos la vida, puesto que nos ayudó a nacer. Una persona entrañable y trabajadora a la que todos conocemos cariñosamente como "Mariquita la partera".
María es de esas pocas ubriqueñas a las que se las menciona con su nombre y su profesión (recordamos en este momento a Candelaria la zapatera), no solo porque la ejercieran, sino porque la ejercieron con una maestría y una dedicación tan grandes, más allá del cumplimiento del deber, que siempre serán recordadas por ello.
María vino al mundo en Ubrique, el nueve de marzo de 1936, hija de Francisco Fernández Pérez, peluquero, al que todos recordamos por su afición a la taxidermia.
¿Quién no recuerda pasar por la calle San Sebastián de niños y asomar la cabeza por la barbería para ver aquel gran búho que hacía las delicias de todos nosotros?
Francisco también se ocupaba de cuidar la dentadura de sus parroquianos, por lo que era muy apreciado en Ubrique; también el primer dentista que vino a nuestro pueblo, Vidal, el de Ronda, pasaba consulta en su casa.
La madre de María era Clara Pérez Palmero, al igual que su marido había nacido en Zahara de la Sierra, y habían venido ambos a nuestro pueblo seis años antes de que María naciera.
1936 fue un año muy difícil para todos los ubriqueños. María nació en marzo y nos cuenta que su madre la tuvo siempre protegida dentro de su moisés en el hueco de la escalera, para que nada pasara.

María tuvo una infancia feliz, desde muy pequeña despuntó en los estudios, era una niña despierta y muy responsable, a la que le gustaba terminar sus tareas escolares con primor y con rigurosidad.
A diario acudía a su escuela, en la calle San Pedro, número diez, dispuesta a aprender y a cultivarse.
Muy pronto su maestro, que era don Liberio (¿quizás Iberio?) se dio cuenta de que María prometía y de que le esperaba una carrera alentadora.
Su maestro habló con su padre y ambos acordaron que María seguiría estudiando después de conseguido el grado elemental.
Estudió bachillerato con don Ramón Crossa (que más tarde sería su suegro) y con don Francisco Besa. Ambos llevaban a sus alumnos a examinarse de bachillerato a Jerez.
En 1954 María se fue a Jerez a comenzar sus estudios de Matrona. Eran tiempos difíciles y de mucho trabajo. Sus padres habían hablado con una conocida de Algodonales que alojaba a María y a otras estudiantes en la calle Sacramento.



Título de Matrona de María Isabel Fernández


Mientras hacía sus estudios en Cádiz, le presentaron a las hermanas Braza, tres matronas muy renombradas en la ciudad que la acogieron como a una hija y le fueron enseñando todos los secretos del oficio.
María no conocía la pereza ni el desánimo. Siempre estaba dispuesta para acudir, en compañía de Teresa Braza, a cualquier parto que se presentara, no importaba si era de día o de noche, no importaban las circunstancias ni el estatus de las parturientas, ella solo quería trabajar, y hacerlo bien.
A veces, en mitad de la noche, Teresa o sus hermanas la llamaban, y María se levantaba rápidamente dispuesta a ayudar en lo que fuera necesario.
Si se les hacía muy tarde, se quedaba a dormir con las matronas, que la acogían como de la familia. Tanto que  normalmente la presentaban como su sobrina, cuando iban a trabajar.
Se da la circunstancia de que del mismo modo que las hermanas Braza fueron las que ayudaron a  que vinieran al mundo en Cádiz Luis y Memi, María fue quien se encargó de su nieta Esperanza aquí en Ubrique.



Retrato al óleo de María Fernández
Pintado por su marido, Luis Crossa


Durante esta primera época de estudios María conoció al que sería más tarde su marido de toda la vida: Luis Crossa Cuevas. Mientras ella se fue a Cádiz a estudiar, a él, que ya era un conocido repujador, lo enviaron a Cádiz a hacer la mili, por lo que sus vidas siguieron cruzadas desde entonces.
Hace unas semanas relatábamos sus primeros años juntos de la siguiente manera:


Con diecisiete años, y ya dedicado profesionalmente a los repujados, Luis conoce a la que más tarde sería su mujer, María Isabel Fernández Pérez (una mujer entrañable y muy querida en el pueblo, a la que conocemos como "Mariquita la Partera", gracias a ella muchas generaciones de ubriqueños hemos nacido).
Luis estaba decidido a "hablarle", y tuvo que esperar su oportunidad y el empujoncito de su amigo Pepe Coveñas, un día en la calle Botica. Se hicieron novios, y María se fue a Cádiz a realizar sus estudios de matrona y ATS, pero Luis tuvo la suerte de que le tocara la mili en Cádiz, por lo que siguió cerca de María.
Se casaron el cinco de septiembre de 1960. Ambos recuerdan la boda con una ceremonia muy bonita, la Patrona estaba en el Altar Mayor de la Parroquia y María le ofreció su precioso ramo de novia (que se lo había traído Paco Aguilar).



 Fotografía de boda de Luis y María
5 de septiembre de 1960


 La boda se celebró, curiosamente, en el salón de la petaquería ABC, que se había cerrado recientemente y se alquilaba para eventos, al precio de 900 pesetas.
Tanto Luis como María recuerdan con cariño a los invitados  a la celebración.
 

Pero antes de casarse María ya había comenzado a ejercer su profesión en Ubrique, trabajó a domicilio durante cinco años, hasta que llegaron sus propios hijos Luis, en 1961 y Jesús, en 1962.  El nacimiento de los hijos supuso una pausa en su carrera, aunque María no dejó de estudiar y trabajar nunca, pronto decidió obtener el título de ATS, para completar su formación.
Pero se dedicó unos años en cuerpo y alma a sus dos pequeños, a los que se consagró durantes los primeros años de sus vidas.



Título de Ayudante Técnico Sanitario
María Isabel Fernández Pérez


En 1966 María retoma su actividad profesional en la recién inaugurada Maternidad de la calle del Perdón. Era una etapa diferente, en la que atendía a veces uno  o  dos partos diarios. En aquella época los médicos no acudían nunca a la maternidad, a no ser que hubiera graves problemas. Era la época de don Antonio Pérez, de don Diego Reguera, de don Salvador Algarra...


 En las manos de María vinimos al mundo cientos de ubriqueños y de ubriqueñas, ella recuerda muchos momentos con especial cariño, y nos ha contado algunas anécdotas que, tratándose de un mundo tan complicado como es el de su profesión, nunca han faltado.
Ella recuerda que aprendió de las hermanas Braza que, cuando las avisaban para un parto, atendían a la embarazada en primer lugar y después se sentaban a esperar a su lado. Mientras, comenzaban un jerseicito de lana que regalaban, normalmente, al recién nacido.
En  la época de trabajo en la maternidad  María atendió a todos los ubriqueños que ahora rondan los cuarenta. Nos cuenta cuando en enero del 74 ayudó a Carmen Bazán a dar a luz a su hijo Jesús Janeiro justo allí, en la maternidad, sin que se hiciera necesaria la intervención de ningún médico, fue ella quien se encargó, como en tantas ocasiones, de todo.

María compaginaba su trabajo en la maternidad con el que hacía en el laboratorio de don Fermín Fatou. Es una mujer infatigable y trabajadora como pocas, siempre solícita y siempre dispuesta a echar una mano y a ayudar.
Su trabajo y su dedicación la han hecho merecedora de más de un homenaje y de miles de agradecimientos. No sabría decirnos a cuantas personas a ayudado a nacer, pero seguro que son miles. Ha trabajado toda su vida y ha dedicado más de cuarenta años a su vida profesional.
Nosotros hemos hecho una pequeña cuenta, calculando los años de formación, los de profesión y los de dedicación, y los nacidos en sus manos debemos de rondar los diez mil, entre Cádiz y Ubrique.


Diploma del homenaje a María Isabel
Realizado en 1992



El Día del Petaquero de 1992 el pueblo de Ubrique le rindió un homenaje por su labor de toda la vida, un homenaje que reconocía sus méritos y los ensalzaba por su humanidad.

Más tarde, cuando ya no funcionaba la maternidad, María comenzó a trabajar en el Centro de Salud de Ubrique, llevando el Control del Embarazo y la Educación Maternal (la recordamos con cariño en tantas sesiones de ejercicios y respiraciones, siempre serena y sosegada.
También trabajaba en Grazalema, atendiendo allí a a las embarazadas que lo necesitaban.

Toda una vida dedicada a los demás, María siempre atenta, solícita y entrañable, una mujer educada y discreta que nos da a todos lecciones de humanidad.


Retrato de María Fernández
Óleo de Luis Crossa Cuevas


Queremos aprovechar la oportunidad que nos ofrece el que hoy sea el día de su santo para felicitarla de todo corazón, no solo por su onomástica, sino por ser una mujer trabajadora, íntegra, dedicada a los suyos y a su trabajo... por ser una persona ejemplar.
¡Felicidades, María!
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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Las ferias en 1846




Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar
Por Pascual Madoz
Estenotipia de Pascual Madoz y L. Sagasti, 1846



Por Esperanza Cabello

Hemos encontrado un texto muy curioso sobre las ferias de la provincia en el diccionario geográfico de Pascual Madoz de 1946. En él se habla del tipo de ferias y su calendario.


En Alcalá de los Gazules el 9 de mayo; es muy acreditada en negocios de animales. En Arcos, el 5 de agosto, ya casi no se hace negocio alguno de feria, y más bien es una velada de venta de juxuetes y puestos de buñuelos. En Bornos, el 1 de septiembre, casi igual a la anterior. En Chiclana, el 13 de junio, muy poco negocio en la venta de animales y granos. En Jimena, el 16 de agosto, no es más que regular en negocio de animales. En Jerez, el 1 de mayo, más bien es una velada donde se vende juguetes para niños, que feria  de animales y aperos de labor. En Lebrija el 10 de octubre, de ganados y aperos de labranza. En Olvera, el 28 de agosto, hay en ella mucha concurrencia para ventas de ganado vacuno, de ... y cabrío, donde hay mucho tráfico, también se expenden en ella, con bastante crédito y abundancia los paños burdos, mantas y gergas de Grazalema. En Paterna de Rivera el 13 de septiembre, que no es mas que regular en negocio de animales. En Puerto Real, el 3 de mayo, es de nueva concesión, y por lo mismo, aunque muy concurrida, no hay en ella mucho tráfico de los animales puestos en venta, es más bien de diversión y de desahogo de la gente de Cádiz, San Fernando y el Puerto de Santa María, que concurren con un lujo brillante a sus plazas y paseos. En Puerto Serrano, el 15 de agosto, no es más que regular en tráfico de animales, y con particularidad de cerda. En Ubrique, el 14 de septiembre, es solo regular en la venta de animales, pero en pieles curtidas y cordobanes es abundante. En Villamartín, el 21 de septiembre, es una de las ferias de más nombre en España, en ella se negocian con toda abundancia los ganados de todas clases útiles de la labor agrícola, arreos de caballería y bestias menosres, paños y otros géneros de lana, loza ordinaria y fina de Sevilla y otros diferentes ramos de qu ese surte toda la provincia.




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sábado, 7 de septiembre de 2013

La historia de la fundación del Convento y de la Patrona de la Villa

Historia de la Patrona de la Villa
Gentileza de don Antonio Moreno


 Por Esperanza Cabello


La semana pasada nuestro amigo José Luis Aránegas nos proporcionó un documento enviado por don Antonio Moreno, referente a la fundación del Convento de Capuchinos.
Hace un par de años que referimos la historia, gracias a Consuelo Bohórquez, pero en este caso se trata de un resumen, que transcribimos a continuación:

Hallándose gravemente enfermo don Rodrigo Ponce de León, Duque de Arcos, Marqués de Cádiz y Señor de las Cuatro Villas, mandó llamar a los PP. Bernardino de Granada y Leandro de Antequera, y les expresó su deseo de que fundaran los Capuchinos un Convento en Ubrique. Las vicisitudes de la casa ducal impidieron que se realizase esta fundación, y noticioso de ello el Licenciado don Alonso Borrego, presbítero, poseedor de una gran fortuna, se ofreció a labrar a su costa el Convento, como muchos años antes, cuando quiso ingresar en la Orden, se lo predijo el V. P. Juan Francisco de Antequera.
Conseguidas las oportunas licencias y otorgada escritura del Patronato a favor de don Alonso, en 1660, llegó a fundar el Convento de Ubrique el V. P. Bernardino de Granada, alojándose en la Ermita de San Juan de Letrán. Y hallándose indeciso sobre la elección de sitio, quiso la Santísima Virgen designarlo de una manera maravillosa.
Encontrándose una niña llamada Leonor Sánchez, de diez años de edad, en una huerta situada entre el "Nacimiento" y el "Benalfí", vio de repente a una Señora, ricamente vestida de blanco, rodeada de resplandores y con un Niño en los brazos. Entre sus manos tenía una cuerda con nudos, como la que usan los Capuchinos, y una carta cerrada. Llamaba repetidas veces a la niña, pero ésta, llena de terror, en vez de acercarse, se fue huyendo. La Santísima Virgen, poniendo la carta y la cuerda sobre una piedra que allí había, dijo a la niña: "Advierte que pongo aquí esto", y desapareció. Cogió la niña la carta y la cuerda, contó lo sucedido a su padre y éste se dirigió al P. Bernardino, que abriendo la carta, cuyo contenido no reveló nunca, conoció ser la voluntad de la Virgen Sanítísima que se edificara allí su Santuario.
Inmediatamente habló el P. Bernardino con don Alonso Borrego, compraron la huerta y empezaron las obras, que duraron diez años (1660-1:670), invirtiéndose en ellas 17.000 ducados, que costeó don Alonso Borrego más las aportaciones de los particulares y la mano de obra y materiales ofrecidos por todo el pueblo, que con noble emulación trabajó y recaudó para levantar el Convento.
Su acertado emplazamiento en el sitio más apropiado para la quietud y oración, no pudo estar mejor elegido en las inmediaciones de la villa, al norte de la misma, en la confluencia del arroyo "Benalfí" y el río del "Nacimiento", dominando la sierra, el pueblo y los montes lejanos.
La austera  silueta del  Convento  de Capuchinos, típica  edificación  del siglo  XVII,  con su Iglesia-Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, relicario  de nuestros  más inefables recuerdos,   porque   sabe   de   milagros,   nobles afanes,  súplicas  y  rezos,  aparece  coronada y protegida por los amorosos brazos de esa hermosa   Cruz   que,   alzándose   majestuosa   como crucero monumental en la escarpada cima del "Benalfí", sobre ingente pedestal de rocas tan firmes como la  fe de nuestros  mayores, completa   el   encanto   y  poesía   de   este   bellísimo paisaje en los  alrededores de Ubrique.
Al entrar en la humilde iglesia de este monumento histórico, sentimos la emoción de postrarnos ante la Santísima Virgen en las mismas gradas que lo hiciera aquel glorioso apóstol capuchino, nuestro Beato Diego José de Cádiz, y la serie de venerables varones que santificaron sus claustros con los milagros obrados en esta bendita mansión, insigne reliquia que de sus hijos predilectos conserva la provincia de Cádiz.
Al recorrer sus silenciosos claustros, moradas de paz, nos parece que aun vagan en ellos las figuras de los venerables Padres Félix José de Ubrique, Buenaventura de Ubrique, Diego José de Cádiz...
Al penetrar en sus estrechas celdas, mansiones de austeridad y de pobreza que todavía conservan el mismo aspecto de humildes albergues de sus antiguos moradores ascetas, vemos una de ellas, la que habitó el Beato Diego José de Cádiz durante los seis años de su residencia de religioso en este Convento, que hoy está convertida en modesta capilla donde se veneran las reliquias del Beato, expuestas en sencillo ostensorio.

Recién construida esta iglesia fue provista de varias reliquias con sus respectivas auténticas, proporcionadas por el M. R. P. Francisco de Jerez y el V. P. Carabantes. De ellas sólo queda hoy un relicario del Santo Lignum Crucis, que en pequeño ostensorio del siglo XVII se adora tradicionalmente por todo el pueblo, que acude a besarlo el Viernes Santo.
Durante el siglo XIX se hicieron en el Convento varias restauraciones, siendo una de las más importantes la del año 1899, en que por acuerdo aprobado en el Capítulo Provincial Capuchino   celebrado   en   Sanlúcar   el   2 de julio  del  mismo  año,  según  consta en  el Libro de Actas Definitoriales de la Provincia de   la Inmaculada   Concepción   de  Andalucía, que dice así: "Tomar nuestro Convento de Ubrique por  los  recuerdos y tradiciones  que tiene  para   nosotros",   volvieron  a   él  los   Capuchinos,   que    habían   sido   exclaustrados   el año 1836.
El año 1906 fue costeado por suscripción popular el hermoso retablo destruido por los rojos en abril de 1936 y el camarín de la Virgen, pavimentándose también de mármol la iglesia.
En 1931 y ante el estallido de la Revolución, la Comunidad de Capuchinos tuvo que desalojar el Convento, donde volvió a reintegrarse en 1933. El año 1935 fue inaugurado en el mismo, con gran solemnidad, un Colegio Seráfico integrado por quince o veinte niños.





Nuestra Señora de los Remedios, Patrona de Ubrique
Durante la Novena de 2013


En abril de 1936, la Comunidad de Capuchinos y los Seráficos volvieron a abandonar el Convengo y su iglesia, que en dicha fecha fueron asaltados e incendiados por las turbas rojas, dejándolos desiertos y casi en ruinas.
En el Capítulo Provincial Capuchino de Andalucía, celebrado en Sevilla el día 3 de septiembre de 1941, se sometió a la decisión del mismo tomar o dejar el Convento de Ubrique, y el citado dia, fecha infausta para la historia de esta villa, el mencionado Capítulo decidió abandonarlo por la exigua mayoría de nueve votos contra ocho, sin que sirvieran ahora aquellos motivos que tuvieron para tomarlo el año 1899, ni la razonada exposición que dirigieron con fecha 15 de agosto de 1941 al Capítulo Provincial de los PP. Capuchinos de Andalucía las autoridades locales, fuerzas vivas y el pueblo en general, con cerca de un millar de firmas en tres pliegos adicionales, pidiéndole la reintegración de la Comunidad a este Convento de gloriosa historia Capuchina, y ofreciéndole la solemne promesa del pueblo de Ubrique de restaurar dicho Convento y su iglesia, dotándolos de ornamentos, objetos del culto y enseres más necesarios, todo esto antes de la próxima celebración del segundo centenario del nacimiento del Beato Diego José de Cádiz.
La decisión capitular fue notificada por escrito al señor Cura Párroco, al Hermano Mayor de Nuestra Señora de los Remedios y a los señores de García Pérez, propietarios del Convento.
A pesar de esta negativa, el año 1943 cumplió el pueblo lo ofrecido, al pie de la letra. Se hizo una colecta extraordinaria patrocinada por los señores de Bohórquez Vecina, Camareros de la Virgen, recaudándose más de ciento cincuenta mil pesetas, que fueron íntegramente invertidas el mismo año en las importantes  obras  de  reparación  y consolidación  que  necesitaba  el  hermoso  edificio  para quedar completamente  restaurado antes  de la celebración   del   citado    centenario,  esperando en vano hasta hoy la vuelta de los Capuchinos. Mientras  tanto, cuando fue abandonado  el Convento,    el    dueño   del   mismo,   don   Juan García   Pérez.,   decidió   venderlo,   y  al   ser   invocados   los   generosos   sentimientos   de   don Ángel   Bohórquez   Oliva,   hijo   de   Ubrique   y vecino de Jerez de la Frontera, éste respondió al   llamamiento   con   emocionado   entusiasmo, comprando  para la  Santísima Virgen el  Convento y su huerta, a lo que accedió el dueño de  muy  buena  voluntad.



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miércoles, 4 de septiembre de 2013

La pila del Convento, por Luis Crossa Cuevas

 La pila del convento, años sesenta
Óleo de Luis Crossa Cuevas


 Por Esperanza Cabello



Hace unas semanas hablábamos del artista ubriqueño Luis Crossa Cuevas, uno de los mejores artistas ubriqueños, uno de los más prestigiosos repujadores del pueblo, dedicado al arte del  repujado desde los quince años y pintor acreditado en la localidad. (En este enlace puede leerse el artículo y podemos ver algunos de sus trabajos).
También hablábamos del pintor Pedro Matheu y de uno de sus cuadros más conocidos, la  pila del convento, y en esa entrada mostrábamos una fotografía de uno de los cuadros de Luis.
Hoy tenemos la ocasión de presentar el óleo original de Luis Crossa "La pila del convento", un magnífico cuadro pintado por nuestro paisano a principios de los años sesenta que nos ha dejado fascinados por  sus matices casi impresionistas, con ese estudio de la luz, pintado al aire libre y con pinceladas rápidas que mezclan los colores, esos colores puros y esa sensación de movimiento, captando la luz y el color del instante.



La pila del convento (detalle)
Óleo de Luis Crossa


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Queremos agradecer a Luis  que nos permita disfrutar de su obra y recordar, una vez más, esa fuente tan recordada y tan emblemática para todos los ubriqueños.



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martes, 3 de septiembre de 2013

El pintor Juan Rodríguez Cabas en Ubrique

 El San Antonio en los años cincuenta
Cuadro de Juan Rodríguez Cabas
Gentileza de Joaquín Calandria




Por Esperanza Cabello 

Hoy hemos tenido una gran alegría: nuestra galería del pintor Juan Rodríguez Cabas ha tenido una magnífica aportación de cuadros, muchos de ellos de Ubrique.
El abogado gaditano Joaquín Calandria Amigueti ha tenido la gentileza de enviarnos diez nuevos cuadros de Rodríguez Cabas. Corresponden a su etapa ubriqueña, de finales de los años  cincuenta, e incluyen rincones tan especiales como la Guindaleta, la calle Concejo, el Peñón de la Becerra, las calles Jesús y Magdalena y, por supuesto, el San Antonio.


 Calle Guindaleta, años cincuenta
Por Juan Rodríguez Cabas
Gentileza de Joaquín Calandria



 Joaquín nos ha explicado que los cuadros pertenecieron a personas de su familia política, a sus suegros, don Juan Reguera Carrasco y de doña Concepción Sanchez Reguera  y también a la tía de su  esposa, doña Consuelo Sánchez Reguera y su marido don Francisco Bohórquez Salcedo.



 Calles Magdalena y Jesús en los años cincuenta
Cuadro de Juan Rodríguez Cabas
Gentileza de Joaquín Calandria


 Don Juan Reguera y nuestro abuelo Leandro eran muy amigos, suponemos que ambos, contertulios del casino, harían amistad con Rodríguez Cabas durante su estancia en Ubrique, y, del mismo modo que nuestro abuelo adquirió un buen montón de cuadros don Juan y su cuñado don Francisco adquirirían otros tantos.



 El Peñón de la Becerra en los años cincuenta
Cuadro de Juan Rodríguez Cabas
Gentileza de Joaquín Calandria


 En cualquier caso para nosotros es una gran satisfacción poder contemplar estos cuadros y, sobre todo, saber que existen. Es un privilegio poder saber cómo era nuestro pueblo a los ojos de este artista en los años cincuenta.
Nos maravillan los detalles, las notas pintorescas, el colorido, la perspectiva: ropa tendida, ropa puesta a "solear",  burros trabajando, mujeres barriendo sus puertas, macetas, flores, calles empedradas, paredes encaladas, nidos de golondrinas...


La calle Concejo en los años cincuenta
Cuadro de Juan Rodríguez Cabas
Gentileza de Joaquín Calandria


Quisiéramos agradecer encarecidamente a Joaquín Calandria que nos haya enviado esta maravilla de cuadros, nos ha permitido disfrutar contemplándolos  y podemos continuar con muestro particular homenaje al pintor impresionista Juan Rodríguez Cabas.

 Nota: Hemos añadido los otros cuadros al catálogo general que comenzamos en marzo de 2012


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