martes, 21 de noviembre de 2017

Naturalistas históricos en Ubrique

Cartel anunciador de las Jornadas



Por Esperanza Cabello

Este fin de semana tenemos una cita muy interesante en el IES Nuestra Señora de Los Remedios. El sábado, a partir de las doce menos cuarto de la mañana, comenzarán las Jornadas "Naturalistas Históricos por Sierras de Cádiz y Serranía de Ronda en los siglos XIX y XX".
Organizadas por la Sociedad Gaditana de Historia Natural, se desarrollarán durante el sábado (día en el que habrá conferencias sobre Gavala, MacPherson, por Agustín García Lázaro;  Juan Bautista Chape, por María Matute Corona; Buck, Riddell y Chapman, por Luis Mora-Figueroa; José María Pérez Lara, por Joaquín Fernández Pérez-Lila; Irby y Verner, Abilio Reig Ferrer.
Más información en el Blog Entorno a Jerez, en este enlace.





También tendrá lugar la presentación del libro "Mi vida entre las avecs silvestres de España", de Verner (1919), que correrá a cargo de Javier Hidalgo Argüeso y José Manuel Amarillo.

El domingo, 26, se hará una excursión al "Tajo de Verner" en la Sierra del Caíllo (Benaocaz), la salida tendrá lugar a las diez de la mañana desde la piscina de Benaocaz.

La asistencia a estas jornadas es libre y gratuita, no es necesario inscribirse, y por si necesitan alguna información en este enlace pueden leer el programa completo.


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domingo, 19 de noviembre de 2017

80 aniversario de la traída de aguas a Ubrique (1937-2017)

El motor en 1937
Gentileza de Antonio Bohórquez



Por Ramón Trujillo Zurita


80 ANIVERSARIO DE LA OBRA NACIONAL EN UBRIQUE  (4 OCTUBRE 1937)



                Ubrique está situado entre tres grandes y riquísimos manantiales, hasta 1680 no se intentó conducir el agua al pueblo, con la obra de Fray Pedro de Teba. Este ingeniero había construido el retiro de Santo Tomás del Obispo de Málaga y el Convento de capuchinos de Jerez. Fray Pedro de Teba, eminentísimo ingeniero, construyó el puente primitivo del Arroyo Seco, y sobre él un acueducto para llevar el agua del Benalfí al Convento. En 1726 el ayuntamiento solicitó del padre provincial y de la comunidad permiso para utilizar la cañería conventual, construyendo el acueducto del que aún hoy en día quedan algunos restos en la calle de San Francisco, que llevaba el agua hasta la fuente de cuatro caños en la Plaza.

Pero en los años treinta de este siglo Ubrique estaba con la necesidad de una obra más global y más moderna para la época, y entonces don Francisco Bohórquez ideó aplicar a Ubrique la Obra Nacional, presidida por él, el alcalde, dos médicos y comisiones de patronos y obreros.


Primera piedra del depósito del Benalfí
4 de octubre de 1937
Gentileza de María del Carmen López




                El día 4 de octubre se colocó la primera piedra con la presencia de autoridades y la bendición de las obras por el párroco, pronunciándose varios discursos referentes al agua y al acto, que terminó con un suntuoso banquete.

                La recaudación empezó estableciéndose una captación para la prestación personal, que llegó a recaudar todos los meses, por término medio, unas 18.000 pesetas, más muchos otros donativos.

                Desinteresadamente se prestaron los ingenieros don José María Serra, don Arnold Eschear y don Antonio Mauranera, y los arquitectos don Luis Salas y don Alberto Balbotín.

                Todos los sábados se hacían visitas a las obras para solucionar eventuales dificultades. El ubriqueño Alfonso Toro fue un colaborador muy importante, y el por aquel entonces secretario del ayuntamiento, don Miguel Reguera Bohórquez, que llevó la dirección económica tuvo una contribución decisiva. También fueron muy importantes los contratistas don Manuel Ferrande y don Salvador Rul.





Las obras junto al convento
Del libro de Fray Sebastián




Las aguas que se iban a reconducir eran las de varios manantiales, entre ellos el  manantial de El Benalfí, de 23 litros por segundo en estiaje y gran cantidad en el resto del año, aguas profundas y de muy buena calidad que no se enturbian con las lluvias del invierno. Se descubrieron y unieron los distintos manantiales, se taponó con hormigón el salidero bajo de Las Lagrimitas. También el del manantial de El Nacimiento; con 75 litros por segundo en estiaje y de mucha cantidad en invierno, que se enturbia un poco con las abundantes lluvias.

                Los dos manantiales van unidos por una cañería de cemento armado, dentro de un túnel  que arranca desde la salida del puente del Arroyo Seco, pasa por detrás del Convento de Capuchinos a unirse con el manantial del Nacimiento; a principios de la calle San Francisco, después del puente del Rodezno.

                Sobre la estación elevadora de aguas, que conocemos como el motor, que se encuentra entre las calles San Francisco y Nacimiento. En este lugar las tuberías de los dos manantiales confluyen en un gran tubo, desde donde toma el agua un grupo motor-bomba, de unos doce caballos de potencia, con motores y centrifugas dobles (para los casos de averías) elevándola hasta el depósito.


"El motor" Fotografía actual de Ramón Trujillo



                El depósito de agua está construido en el sitio llamado La Cornicabra, de ahí su nombre, “Depósito de la Cornicabra”. La explanación de los seiscientos metros cúbicos hubo que hacerla a fuerza de dinamita, en la roca caliza viva.

El depósito, de piedra y cemento, lleva una cámara lateral de refrigeración, un mirador en el ángulo y otra cámara superior o cubierta doble, con gran espesor de muros, a fin de mantener fresca el agua.

                El terreno circundante va reforzado con cemento, para que el edificio no sufra con ningún seísmo. El conjunto es una infraestructura de gran belleza, con forma de iglesia y campanario, hasta el punto que nuestros visitantes preguntan por ese templo religioso.

Su capacidad es de 520 metros cúbicos, o sea, 520.000 litros de agua.


 Las obras del depósito
Gentileza de Antonio Bohórquez




                Como Ubrique está situado todo sobre roca caliza, hubo que emplear cantidades enormes de dinamita, y vencer no menores dificultades a fin de que el alcantarillado no tocara a las tuberías y evitar la contaminación de las aguas. La red de distribución está construida con tuberías de hierro de buena calidad y distintos calibres.

La inauguración del servicio de aguas tuvo lugar solemnemente el día 4 de octubre de 1938, en ese momento estaba activa la mayor parte de la red, el resto lo estuvo el año siguiente.


 Placa conmemorativa de la primera piedra
Fotografía actual de Ramón Trujillo



                A la inauguración solemne asistieron las autoridades de la época: el general Queipo de Llano, con su esposa e hija; el almirante Basterreche, el gobernador Civil de Cádiz; los alcaldes de Sevilla y San Fernando y todas las personalidades destacadas de Ubrique, residentes en Jerez, Sevilla y Cádiz en número de unos quinientos, que fueron invitados a un banquete servido por el Nuevo Hotel de Jerez, y por la tarde corrida de toros.

En el ayuntamiento se celebró sesión solemne presidida por  el general,  que relató la historia de las obras y dio un mitin desde el balcón antes de visitar las obras.



La calle San Francisco preparada para recibir a Queipo de Llano
Fotografía gentileza de Rafael Bohórquez



                Para una población de 8.000 habitantes gozaba  de 1.200 litros por habitante y día; en aquel momento, la ciudad de Chicago, la mejor dotada del mundo, contaba con 1.040 litros por habitante y día.

                El coste total ascendió a 7400 pesetas de la época, las obras, comenzadas el 4 de octubre de 1937, se inauguraron el 4 de octubre de 1938.

Actualmente estamos pasando por un otoño muy seco y caluroso, y aunque el pueblo ha crecido mucho  los cortes de agua no nos afectan todavía, aunque todos esperamos las próximas lluvias “Como agua de mayo”.



Los datos de esta publicación han sido tomados del libro Historia de la Villa de Ubrique, de fray Sebastián, publicado en 1944.


Ramón Trujillo Zurita, octubre de 2017.





 




Nota: gracias a los amigos de "Ubrique en el recuerdo" por compartir las fotografías históricas de nuestro pueblo.

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miércoles, 15 de noviembre de 2017

El pregón de las fiestas de Villaluenga del Rosario, 1976

Manuel Cabello Janeiro durante su discurso



Por Esperanza Cabello 


Hoy, quince de noviembre, es el día del cumpleaños de nuestro padre. Hoy habría cumplido ochenta y seis años si siguiera con nosotros. Y aunque hace diecisiete años que no está, no pasa nunca este día sin que lo recordemos especialmente.
Se nos hace difícil pensar que ahora sería un anciano, la memoria nos trae cada vez recuerdos más lejanos, y es mucho mejor recrearnos en los recuerdos de la juventud, en esos recuerdos de días felices. Y eso que lo veíamos poco. Con una familia numerosa y el sueldo de un maestro, tenía que darle muchas vueltas al día para conseguir llevarnos a todos para adelante: desde el amanecer hasta el anochecer daba clases, hacía crónicas de radio, vendía e instalaba persianas, vendía libros, llevaba su academia y aún le quedaba tiempo para dedicarse a lo que de verdad le gustaba, a su pasión: el estudio, la investigación y la escritura.
Gracias a él muchos de los recuerdos y muchas de las historias de nuestra sierra se han mantenido, porque quizás más que ubriqueño él era serrano, siendo Villaluenga y Benaocaz sus favoritos (después de su querido Ubrique, claro).
El regalo de cumpleaños de hoy es un discurso que hemos buscado todos estos años, lo recordábamos haciendo el pregón de las fiestas de Villaluenga del Rosario en al menos dos ocasiones, pero no dábamos con esos discursos... hasta hoy.
Este es el pregón de la feria y fiestas de Villaluenga de 1976.


PREGÓN DE LAS FIESTAS DE VILALLUENGA 1976



No cabe mayor honor para un serrano que venir a pregonar a los cuatro vientos el comienzo de estas fiestas. Difícil sería hacerlo, si de antemano no hubiera contado con unos hombres, amantes al máximo de su patria chica, que nos han abierto sus corazones, para a través de ellos, ver y escudriñar todos los rincones de esta bendita población de Villaluenga del Rosario. Recostada, adormecida, diría yo, a la sombra de ese impresionante tajo, prodigio de equilibrio, que es el Cao. Sombra casi permanente, porque entre otras particularidades, Villaluenga será la primera de la serranía gadita­na que reciba el saludo del sol en  los claros amaneceres, y la primera que le diga "adiós" en sus prontos atardeceres.

Villaluega,Villalarga de nuestro castellano antiguo, tiempo ha buscó un apellido: Del Rosario. ¿Pero desde cuándo? ¿Por qué? ¿Cómo?

¿Será porque sus casas son cuentas de un rosario?

¿Será porque los registros de    la conducción de aguas

desde La Mina al pueblo semejan cuantas de otro     imaginario rosario ?

¿Por qué será? Seré sincero y les     diré que no lo sé. Solo sé   que  con     or­gullo Villaluenga ostenta el nombre rosarino de María Santísima, y es a Ella a la que en estos días se festejará, se le mimará y se le entregará el corazón.

Yo he deambulado mucho por sus calles. Coquetonas, retorcidas, silen­ciosas, blancas, empinadas, sorpresas del caminante. Casas encaladas en calles de orgullosos recuerdos, Pérez Clotet, inolvidable poeta, Moreno de Mora, ¿para qué mayor ingeniería que su propia construcción sobre las ro­cas? La del Doctor Vázquez Gutiérrez, homenaje al médico rondeño; Obispo Pérez González, su entrañable hijo, pastor de la diócesis gerundense. Porque Villaluenga, a fuer de sincero, jamás dejó en el olvido a quién con tanto desvelo la mimó.

 Por calles de picaros recuerdos la Carasola, que busca con deseo los rayos de un sol que se le va. El llanete, plaza de la verdu­ra antigua, la plazoleta. Quién no ha jugado al trompo o a las cajillas en ella? Y tantas y tantas otras, de inolvidable sabor. 

Cualquier tarde fresca de este cálido verano, acariciando con nostalgia el saco de los recuerdos, he visto por entre estas calles caminar con paso decidido, a ese obispo, prudente, austero, como era Pérez González. Llegar a esta coquetona plaza, camino de su iglesia, y preguntarse qué harán ahí, bajo la balaustrada principal de la parroquia, esos fustes y capiteles ro­manos, ese entorno moruno, sabor morisco de los antaño, de alféizares enlosetados y atauriques de tono añil, porque Villaluenga, aparte de ser cris­tiana, mucho antes lo fue romana y mora,

 Al ínclito Pedro Pérez Clotet, cuya muerte lloraron los poetas andaluces, y en cuya tumba, pusieron por flores, en un acto inolvidable, los pétalos fragantes de la mejor poesía.

Caminar hacia las afueras del pueblo miran­do hacia el Reloj, o hacia el Cancho Peralta. A los Navazos, o al Navazuelo, o a la Sierra del Líbar, a la Breña, o a la Cabeza del Caballo, o a ese pico enhiesto de la serranía que lleva por nombre la Bandera.

 Y pensar cómo en el Reloj, o en los Lajares o en la Cabeza del Caballo Villaluenga, antes de ser romana, mora o cristiana fue ocupada por una raza primitiva.

O ver pasear a ese doctor Vázquez, don Antonio, del que los villalonguenses conocen sus bondades.

O sentarse a descansar, junto a las orillas del camino, a ese docto ingeniero, Moreno de Mora, recorriendo con su mente el tortuoso caminar del único río, con nombre de bandido romántico, el Campobuche.

O al inolvidable maestro don Antonio Gálvez Jiménez, de labor incansable y virtuosa, inculcando a esa juventud de entonces los valores divinos de lo humano. Hoy sus propios alumnos lo honran poniéndole su nombre y apellidos a la única escuela del lugar.



Por tus calle, Villaluenga, pasearon estos hombres, y otros tantos que si bien no traspasaron la frontera de lo público, supieron alcanzar la fama de lo humano.

¿Quién no recuerda a Pepe García, “El Farol”, santero y sacristán, verdadero enamorado de esa Virgen del Rosario? ¿Y a Joselón, que paseó por todos los pueblos de la Serranía el fruto de la endrina, la “cirolilla de la sierra”, como él mismo pregonaba, con sus palmitos, sus murtas mauritas como pasas?

De niños bien que le hacíamos corro en Ubrique cuando llegaba con sus productos haciendo las delicias de los pequeños.



Pero es momento ahora dejar de deambular por estas intrincadas callejuelas en un paseo fruto de mi fantasía, y hablaros modestamente, de lo que sé de verdad de la historia de este pueblo. Porque Villaluenga fue la grande de entre las grandes. Su nombre dio apelativo a este basto territorio que hoy conocemos por Se­rranía  gaditana.

Villaluenga era la señora de Las Siete Villas: de Archite, de Benajut, de Cardela, de Ubrique, de Benaocaz y Grazalema. En un valioso documento o carta puebla, don Fernando y doña Isabel, por la gracia de Dios, rey y reina de Castilla, y por hacer bien y merced a vos don Rodrigo Ponce de León, duque de Cádiz, marqués de Zahara, conde de Arcos de la Frontera, nuestro vasallo y de nuestro Consejo, acatando los muchos y buenos y leales y señalados servicios que nos habéis hecho y hacéis cada día, especialmente en la guerra de los moros, por la presente os hacemos merced y gracia y donación perpetua irrevocable para siempre jamás de los lugares de la Serranía de Villaluenga y os damos con sus fortalezas y alquerías y vasallos y vecinos y moradores de ella, y con todas las rentas, pechos, y derechos e coladas y con todas las dichas casas enechas y pertenecientes a dicha serranía de Villaluenga, y lu­gares, y fortalezas y alquerías de ellas, y con las marchamogas y Antares, escribanías y portazgos ,y con todos sus predios y pastos, dehesas, montes, ríos, fuentes de agua, vertientes y con todos sus términos, y con la Justi­cia y Jurisdicción Civil y Criminal, alta y baja, y mero y mixto imperio de todos los dichos lugares.  

De esto cuanto antecede, los Reyes de España, hicieron escritura pública en Jaen, capital del Santo Reino en 11 de enero de 1.490.

Poco después, el lunes 27 de agosto de 1.492, ya conquistada Granada, moriría en Sevilla don Rodrigo Ponce de León, Señor de las Siete Villas, rendido, más que por la edad, por las fatigas de tan duras y prolongadas campañas. Su viuda, Beatriz de Pacheco, hija del célebre marqués de Villena, turbulento favorito de Enrique IV, fue la encargada de poblar ante esta Serranía y en 1.50l,61 cabezas de familia se asentaron en estos lares.

Después comenzaría su largo peregrinar. Pena da que esos archivos municipales fueran quemados.

Pero hay hechos gloriosos de Villaluenga que ni el propio fuego ha sido capaz de olvidar. Porque el 16 de mayo de 1.810mlos franceses invadieron la serranía; los de Ubrique se dispersaron en los campos del contorno; Benaocaz capituló, pero Villaluenga resistió hasta el heroísmo, hasta que el gabacho prendió fuego a sus viviendas. De este hecho glorioso para la Villa, nos ha quedado la coplilla popular que la tradición ha conservado: “Villaluenga del Rosario, no quiso capitular y vinieron los franceses y quemaron el lugar”. Después hubo una nueva carga sobre la población el día 10 de junio del mismo año. Los franceses, una vez invadido Ubrique y capitulado Benaocaz, intentan adentrarse por ese valle glacial triásico de la Manga, camino de Ronda. Ahí, en esas angosturas, como cuenta la tradición lo hiciera Buriato contra los romanos, un grupo de valientes villalonguenses, capitaneados por Juan Peralta, Andrés Guerrero y Francisco Garcés, como pudieron, con piedras, con fuego, en guerra de guerrillas, hicieron huir en desbandada a cerca de 600 franceses, teniendo que tomar éstos por fuerza otros caminos, con la vergüenza de la derrota, y Villaluenga se mantuvo orgullosa  y triunfadora como dueña y señora de este valle.

Hoy por hoy, Villaluenga descansa de su largo peregrinar por la Historia. Sus recuerdos, en el tiempo, son estáticos e inmutables, y los mantienen con orgullo: Su iglesia cementerio del XVIII, su capilla-ermita de San Gregorio, mandada construir por la duquesa de Aveiro, y que atesoró la noble imagen de San Francisco, del siglo XVI, su iglesia parroquial.



Pero hay algo que ha dado fama en el mundo entero a Villaluenga. Esa Impresionante gruta natural, conocida como la Sima, verdadero paraíso de la espeleología y de la actividad sub-acuática. ¿Qué misterios se encierran en ella?

Hay otra sima igualmente importante, la del Cabo de Ronda, conocida también como “La Sima del Republicano”, pues en ella, según cuenta la tradición, fueron arrojados en ella los miembros de una partida del ejército republicano que había sido atacada, durante la Primera República Española, por el ejército realista. Y la sima fue su cementerio.



Pero, y entro de lleno en el campo de la anécdota, y ya que estamos en ferias ¿Sabían ustedes, que a Fernando VII le gustaba el rico mosto del Pajarete, con una tapita de queso de Villaluenga?.¿Que no? No debía de tener mal gusto este rey español. Si no hagan ustedes la prueba. Esas ovejas, con pastos comi­dos del Reloj, dan un queso impresionante, catalogado de la mejor calidad y digno de exposiciones, como lo fue en la Exposición Iberoamericana de Sevilla en mil novecientos veintitantos  



Y de pleitos ¿Sabían ustedes algo? Porque Benaocaz y Villaluenga pleitearon, y con dureza, contra Ubrique y Grazalema, por el repartimiento del fruto de bellotas de los bienes comunes de la cuatro villas.

En el archivo histórico de Benaocaz hay un importante documento fechado el 26 de agosto de 1.882,conteniendo el expediente instruido por el señor don Francisco Sánchez Tordesillas, delegado del Excelentísimo señor Gobernador Civil de la provincia, para la división del término jurisdiccional y alcabalatorio, que en común gozan esta villa de Villaluenga y sus tres hermanas y que entre otros dice: que si se acude a la remota época de la creación de estas villas, resulta que todas cuatro (Benaocaz, Grazalema, Ubrique y ésta) venían a formar un solo pueblo, distribuido en cuatro entidades, separados únicamente en situación, pero unificados en su esencia, en sus de­rechos y en sus aprovechamientos, con un término en común en que todas ar­bitran y ejercen jurisdicción sin que para constituirlo se hiciera desembolso alguno, ni se señalare la parte correspondiente a cada una. Deseaba Grazalema, y he aquí el pleito, que la división se hiciera por el núme­ro de habitantes, aquí saldría ganando ella, y no como lo querían las otras tres, a partes iguales, como verdaderas hermanas. Pero prevaleció el criterio de Grazalema, ya que a ella estaba unida Benamahoma, por lo que a Grazalema le daban dos partes, y al resto de las poblaciones una sola. Esto traducido al idioma moderno quiere decir, que mientras Ubrique, Benaocaz y Villaluenga, tienen del orden de los sesenta y más kilómetros en el término municipal, Grazalema tiene 120 aproximadamente. De todas maneras el pleito duró bastante tiempo.

Y ya no quiero cansarlos a ustedes más con estos retazos de historia. La historia queda ahí, en el recuerdo. El presente es distinto. Hoy por hoy, nuestra villa sufre un receso en su caminar, sus hombres y mujeres, a pesar de todo, buscan afanosamente su bienestar por otras latitudes. Pero hoy esta fiesta de amor hacia la Santísima Virgen del Rosario, es un lazo de unión, entre los que están y los que vienen, entre los que viven, minuto a minuto su presente, y los que lejos Labran su porvenir; y bajo la luz alegre de su verbena, acariciados por los sones de alegres pasa­calles y el atronador ruido de sus cohetes, cada villalongués se sentirá más hermanado con su vecino, y galante y generoso, ofrecerá al visitante las maravillas de las que Dios, en su grandeza, dotó a la población.

Y en esa centenaria plaza, de toros, única en el mundo por el  inagotable aforo que le da la sierra, tendremos los tradicionales festejos taurinos, y en los Caños, tiradas al plato, conciertos, dianas, actos de todo tipo. El programa de actos está lleno de actividades.



La Santísima Virgen del Rosario paseará triunfante en la población el domingo día 5,porque después de tantas luchas en su historia, Villaluenga a su Virgen cantará; el pueblo, son quinientos corazones y en cada corazón Ella tiene su altar.

A ti, reina de la fiestas, Juana Moreno Rodríguez ¿puedo desearte en esta noche feliz?. De verdad que al mirarte se me embrollan las palabras y apenas si balbuceo lo que mis labios quieren decir. Porque si he sido pre­gonero de tus fiestas, cantando a tu patria chica, para ti, Reina, vaya el trémulo cantar de mi justa pleitesía. Porque tú, como tu pueblo, eres hermosa, graciosa, bella, sonriente, alegre y feliz, llena de ilusiones, candorosa y de un salero sin fin. Y a toda tu corte de honor, angélicas figuras,  Cristo, Cecilia, Antonia y Juana, flores sonrosadas de un mismo ra­millete, felicidad, en esta noche de ensueños. Felicidad sin límites, que no acabe todo en estas fiestas rosarinas, que Ella Misma os acompañe de por vida, hermosa juventud, que dentro de la sencillez de vuestro pueblo, seáis siempre las lucernas que alumbren y dirijan los caminos hacia puertos de esperanza de un venturoso porvenir a todos los que hoy os rendimos homenaje de nuestro afecto y de nuestro amor.

He dicho



Manuel Cabello Janeiro, Villaluenga del Rosario, 1976


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martes, 14 de noviembre de 2017

El discurso de María del Carmen López



Hoy publicamos el discurso que María del Carmen López Sánchez pronunció el pasado viernes, 10 de noviembre, en el Convento de Capuchinos de Ubrique, con motivo de la inauguración de la exposición conjunta de don Manuel Pérez Trastoy y don José Luis López Núñez.
Agradecemos a María del Carmen la amabilidad de compartir con nosotros su discurso y a Isabel Gómez García, alcaldesa de Ubrique, la gentileza de compartir algunas fotografías de este evento, con el salón de exposiciones lleno hasta la bandera.







Por María del Carmen López Sánchez





“Va por vosotros, pero en el trasfondo, se suma alguien más, mi Álvaro; él despierta parte del sentir que hoy manifiesto”.

Buenas noches a todos y todas. Bienvenidos a este entrañable lugar en la historia de Ubrique: el comedor –o parte de él- del convento. Importante en la historia del pueblo y no menos en mi historia personal, aquí, aprendí valores, encause mi rebeldía y consolide la amistad… Pero sobre todo, ¡bienvenido a este punto de encuentro con el arte!.
Estas paredes, que al igual que escucharon en su día las lecturas sobre reglas franciscanas y vidas santificadas, mientras sus enclaustrados comían. Donde aprendieron a leer distintas  generaciones en distintas etapas de nuestro pueblo. Donde también resonó el silencio del abandono durante años… Estas paredes, desde hace más de dos décadas, es lugar que acoge distintas modalidades de arte… Y aquí nos han convocado.
Pero a partir de hoy, estos muros podrán añadir a su curriculum una exposición más especial. Porque hoy, se “casa” aquí,  la papiroflexia con la pintura, los une un mismo fin, expresarse, volcar en lo que hacen: ¡ lo que sienten! y eso, con los artistas de esta noche, va más allá de la visión o poder caminar… Porque se une a D. José Luis López Núñez con D. Manuel Pérez Trastoy, en pareja de hecho ¡no!, en pareja de artistas que hoy dan su sí, para mostrarnos que el arte no necesita ni ver, ni poder mantenerse en pie.
Nos reunimos, ahora, aquí, en nombre de la equidad, no de la igualdad (la igualdad parece ser esa medida, ese rasero, que nivela todo y lo que se sale de ahí, ¡no es válido!)… pero cuando hablamos del ser humano de sus posibilidades ¿Cómo aplicar ese rasero? ¿Quién  puede ser el medidor? ¿Quién tiene los cánones reales? ¿La sociedad y sus sistemas? ¿Quiénes la dirigen?
Dentro, en lo más profundo de cada ser humano, habita con nosotros, con cada uno: deseos, sueños, sentimientos,  capacidades, intentos, superaciones… y eso es lo esencial, lo vital, es la dinamo que nos mueve, nos cambia y nos transforma… y eso ¡¡¡no es medible!!!
Después estará nuestro físico, el armazón sobre el que se sostienen: órganos, vísceras, miembros partes del cuerpo, si, pero no la esencia de la persona... Paradojas de la vida: mientras los primeros crecen con el tiempo, estos, los físicos van deteriorándose con él.
Pero seguimos  viendo el “envoltorio”, nuestros ojos no están capacitados para ver más allá y lo arreglamos llamando, a todo el que no es igual: discapacidaddis (de negación y capacidad  ( de cualidades, aptitudes…) ¿Quién coloco ese dis delante? ¿Quién construyo esa palabra que separa, divide, mide al ser humano?...  Esa “mal llamada discapacidad que nos anula la visión y no impide llegar a descubrir a esa persona que es: “diferente”, pero ¡con capacidades!.
Discapacitada, diría yo, una sociedad que fue pensada y “educada” en unos modelos de igualdad donde lo que se diferencia, la desestabiliza. En una sociedad donde las   limitaciones no son toleradas, tal vez, porque no se sepan afrontar.
A forma de ejemplo práctico: nos encontramos con personas, que son como ese lienzo en blanco- con el que se enfrenta José Luis-, o esas tiras de papel- que palpa D. Manuel- y con las que no sabemos qué hacer, cómo hacerle frente… nos exigen imaginación, creatividad, esfuerzos y recursos para los que no tenemos respuestas ciertas… tal vez porque nunca, nos hemos preguntado cómo hacerlo, o cómo relacionarnos…
Pero vayamos a la obra expuesta... Caminemos por una de esas calles de nuestro pueblo, miremos el San Antonio,  lentamente, al ritmo de los pies de José Luís. Observemos ese coche y sintamos las aristas del papel en nuestras manos, como D. Manuel, buscando la medida a través del tacto. Ese balcón cuajado de flores, ese joyero de ángulos perfectos. O ese Ubrique “descolocado” en sus elementos que nos interpela o esas lámparas que alumbran nuestras oscuridades…
Detengámonos y disfrutemos de cómo dos personas más de nuestro pueblo, uno nacido en la Pilita Abajo y el otro venido de Galicia, pero más de Ubrique ya que un “monedero de tacón”, nos convocan para mostrarnos su obra.
Mirémosla, recreémosno en cada una de esas expresiones artísticas, busquemos y busquémonos a nosotros mismos, lo que nos provoca esa visión, lo que despierta en mí, en vosotros: deseos, rabia, alegría, miedos, superación… Porque ahí nos encontraremos, encontraremos la equidad. Ya nos lo decía el Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Y lo esencial, no tiene en su vocabulario esa palabra, esa barrera de la discapacidad.
Disfrutemos, esta noche, no sólo de las obras, también de la amistad, porque de eso, si que son dos artistas José Luis y Manuel.

                                                                                                                   La Perla
                                                                                                                  Noviembre-17








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