martes, 18 de julio de 2017

El concurso fotográfico del yacimiento de Ocurris

 Uno de los aljibes del yacimiento romano de Ocurris
Fotografía de Esperanza Cabello

 Por Esperanza Cabello


Se ha celebrado, por segudo año consecutivo, el concurso fotográfico "Ciudad romana de Ocuri" (sic), organizado por el ayuntamiento de Ubrique (en este enlace) y siguiendo la ingente labor divulgativa que los responsables del yacimiento hacen a diario. 
Nos descubrimos sinceramente con nuestra mayor admiración por estas personas que viven inventando, organizando, creando, difundiendo y amando el trabajo que hacen, en especial por la arqueóloga municipal, María Campos, que hace que todo el grupo municipal de responsables esté perfectamente coordinado y que todos trabajen al unísono para cuidar y proteger nuestro patrimonio, siempre desde una discrección y un mimo inimaginables y contando, naturalmente, con la confianza y el apoyo del Concejal de Cultura del Ayuntamiento, José Manuel Fernández Rivera.
No podría haber mejores valedores del patrimonio de todos los ubriqueños.


Entrada al Columbario, conocido ahora como Mausoleo
Fotografía de Manuel Cabello Janeiro


Lo nuestro no son las fotografías, por supuesto, pero hemos aprendido de nuestro hermano Manolo que es mejor participar, en la medida de lo posible, con todas las iniciativas culturales propuestas en el pueblo, paliando así en lo posible el efecto negativo del invento maltratador de animales de septiembre.
Así que decidimos, en el último momento, participar en el II Concurso fotográfico, ya que, aunque no somos nada técnicos, sabemos que está abierto a todo tipo de fotografías del yacimiento romano, antiguas, modernas, creativas, conmemorativas...
 Y para participar nos fuimos al archivo familiar, queriendo, como siempre, hacer un pequeño homenaje a nuestro padre, Manuel Cabello Janeiro, que dedicó toda su vida al cuidado de nuestro patrimonio ubriqueño.
Seleccionamos un par de fotografías, la primera de 1966, hecha por nuestro padre, que captaba la entrada de la entonces cabreriza  (y ahora Mausoleo, cada día más cuidado) tal y como estaba varios años antes de que nuestro padre consiguiera llamar la atención de las autoridades para que comenzaran los primeros trabajos de excavación y recuperación en los años setenta.
La segunda fotografía  la hicimos nosotros mismos en diciembre de 1974, durante los trabajos de limpieza del aljibe de las termas.
Luis Eduardo Rubio arregló un poco las fotos, les dio luz y las llevamos a imprimir. Pero un error en la copistería nos devolvió las fotografías a un tamaño inferior al mínimo exigido.
Como era a última hora, y en día de trabajo, no pudimos corregir el error y nos quedamos sin poder participar en el concurso.  De todas formas hoy mostramos las fotos, porque pensamos que son verdaderamente un buen testimonio.
Menos mal que nuestro hermano Manolo sí que pudo participar con dos estupendas fotografías del yacimiento y las actividades que se realizan en él.
Es una lástima que el jurado no haya apreciado sus fotografías, quizás desde el punto de vista técnico no son las mejores, pero sí desde el punto de vista histórico y, sobre todo, las dos destacan el magnífico trabajo de divulgación de la ciudad romana que se hace en los últimos años, y desde ese punto de vista son impecables. En las dos hay personajes históricos (una musa y un legionario) relacionados con el yacimiento, y las dos son, en cierto modo, un reconocimiento a ese equipo municipal que hace un trabajo sensacional.

Eso sí, tuvimos la ocasión de hablar con Manolo Canto y Miguel Ordóñez González, dos de los ganadores (el primer premio fue para  Pedro Sánchez Márquez, ¡Enhorabuena! ) y de felicitarlos, no solo por sus fotos, que son magníficas, sino porque lo mejor es que los ubriqueños nos impliquemos y participemos en estos eventos culturales apoyando así al equipo municipal que sigue haciendo a diario de Ocurris un bien cultural de todos.
¡Muchas gracias, nuestro padre estaría muy orgulloso de todos vosotros! 💜


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domingo, 16 de julio de 2017

Carmen

Carmen Sánchez Rubio, preciosa como siempre 💜



Carmen,
Ese bello nombre
Que en latín dice poesía
Y en arábigo vergel




Muchas veces oímos, de labios de nuestra tía Carmen, ese pequeño poema que, al parecer, un amigo de su padre le decía cuando la veía de pequeña.
Y hoy es, de nuevo, el día del Carmen. Afortunadamente hay muchas Carmen en la familia, nuestra tía Carmenchu y nuestras primas y sobrinas. También nuestra ahijada es Carmen, y muchas amigas.
Y a todas ellas queremos felicitar en este día tan señalado, pero nuestro recuerdo se detiene, como siempre, en tita Carmen, una de las mejores mujeres que hemos conocido, uno de nuestros ejemplos de vida, una de las personas que han sido los pilares de la familia y las impulsoras de nuestra vida.
Nuestro cariño y nuestro agradecimiento eternos para ella.
Y para todas las demás. ¡Muchas felicidades!


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martes, 4 de julio de 2017

El San Antonio, por Robustiano del Canto

Artículo de Robustiano del Canto
Publicado en Ubrique Información en abril de 1995


Reproducimos fielmente a continuación un artículo de Robustiano del Canto con imágenes de Juande publicado en Ubrique Información en abril de 1995. Se trata de un homenaje a la Corporación Municipal que restauró el San Antonio y reconstruyó la torre tal y como la conocemos actualmente. Nos ha parecido muy interesante y, aunque son historias que los ubriqueños conocíamos antes (la anécdota de la tarta y el pastelero por ejemplo, o  que ABC está dedicado a esta torre: Admirable, Bellísima y Contemplada), no queremos que se pierdan en el olvido.



Admirable, bellísima y contemplada torre


HOMENAJE A LA CORPORACIÓN QUE CONSTRUYÓ EL SAN ANTONIO
     Dibujo del aspecto que presentaba la torre en su inauguración, con lámparas de carburo

        La torre del San Antonio quedó inaugurada el 31 de diciembre de 1886. El acontecimiento fue festejado por todos los ubriqueños que se concentraron en La Plaza para tomar ante el monumento las doce uvas, conmemorando así el comienzo del nuevo año con vítores a la torre artesana y a su alcalde confitero

ROBUSTIANO DEL CANTO

                La Corporación que gobernó de 1884 a 1888 fue elegida por el pueblo en unas elecciones municipales en las que vencieron los liberales. Todos los elegidos eran paisanos muy conocidos en Ubrique, trabajadores y empresarios de los gremios más estimados, gente de confianza y responsables que mandaron bien, según mi modesta opinión.
                El pueblo estaba contento y en armonía, claro que como a todos los que manda se les criticaría, sobre todo mediante coplillas de Carnaval, y concretamente en el de 1887. Ubrique entonces tenía unos 4.000 habitantes, de los cuales siete u ocho constituían la plantilla del ayuntamiento, todos ellos paisanos y de clase sencilla.
                En esta época, tras el fracaso de la I Republica, España entró en una nueva fase de Restauración monárquica, comprendida entre los años 1875 y 1898. Durante la Constitución instaurada en este periodo, siendo rey de España Alfonso XII, cada cuatro años se celebraban en todos los pueblos y capitales de la nación elecciones para designar los concejales en los ayuntamientos.
                Los dos políticos más importantes en ese régimen, Cánovas y Sagasta, implantaron el sistema de bipartidismo, alternando un gobierno liberal y otro conservador. En Ubrique también se consolidó esta política del turnismo, siendo las elecciones concertadas de antemano, organizándose un banquete en el casino de los ricos y otro menos al pueblo llano.
De las urnas, según las actas capitulares, salieron elegidos los liberales. Así, nueve personas conformaron la corporación local: el alcalde, don Ángel Misut Muñoz, industrial de confitería y persona muy popular, y como concejales Manuel Morales, de profesión albañil; Ricardo Vecina, industrial de petacas; Juan Muñoz, herrero; José Angulo, tenerario; Cristóbal Gil, herrero; Cristóbal Guerrero, industrial de curtidos; Ignacio Rodríguez, industrial de tejidos; Juan Dorado, carpintero; y como suplente Manuel Agüera, campesino. Todos ellos ocupaban los más fuertes oficios de entonces.
                Lo primero que hizo la Corporación municipal de Ubrique fue subir los impuestos que se cobraban en las casillas de arbitrios municipales a la entrada del pueblo.
                La inauguración de la torre del San Antonio quedó retrasada hasta finales de año, ya que faltaba el reloj y tardó en llegar. En la navidad del año 1886 se hicieron los preparativos, adornando la torre con banderas y para que se viera bien el reloj se iluminó con lámparas de carburo.
                A las doce de la noche del 31 de diciembre de 1886, con acompañamiento de la Banda Municipal de Música, dio el reloj las primeras campanadas. En La Plaza, los concurrentes se comieron las uvas, vitoreando el año nuevo. Se sucedieron los vítores al señor alcalde y a su corporación, a Ubrique, a la torre del alcalde confitero, a la torre del San Antonio y hasta hubo quien dijo “¡Viva la torre petaquera, viva al torre artesanal!”.
                Aquel mismo día se estrenó también el hermoso candelabro de La Plaza así como los canapés de hierro y tablas que aún se conservan.
                Solo se echó de menos al querido Ricardito Vecina, que no pudo ver su obra terminada ya que murió el 18 de julio de ese mismo año. A él le debemos el especial diseño de la torre, que aunque sea simbólicamente introduce en sus filigranas todos los instrumentos propios del petaquero de entonces.
                Al día siguiente, en el salón de sesiones del Ayuntamiento, se sirvió un refrigerio para el personal del mismo, clero y autoridades, donde una gran tarta con la forma y color de la torre acompañó la celebración. Seguramente los gastos extraordinarios del banquete corrieron a cargo del municipio, y al igual que el concejal carpintero y los herreros, también el pastelero pasó factura. Por ello, las coplas del Carnaval de entonces hicieron referencia a este asunto, Así, la murga llamada “Gentes populares y con buenísimo humor”, con tipo de confiteros, contaban una coplilla titulada Al mal tiempo buena cara:
Con la realización de la torre
Y sus gastos adicionales
Los arbitrios aumentaron
Y se llenaron las arcas municipales
Al mal tiempo buena cara

Todos pagamos las obras de la torre
Sin ninguna zozobra
A unos beneficiaron
Y a muchos perjudicaron
Al mal tiempo buena cara

Ya se inauguró la torre
Tras las doce campanadas
Por su alcalde confitero y concejales
Y la bamba a disfrutar
Al mal tiempo buena cara

El testimonio monumental que nos dejaron a través del San Antonio ha sido un gran legado histórico que ha dado realce a Ubrique. Imagen adoptada en membretes de cartas y para todo tipo de propaganda, como ocurrió con la antigua fábrica de petacas San Antonio, La Serrana. Un galardón a nuestra artesanía mundialmente conocida.
La gente siempre admiró esta torre. Cuánta propaganda se ha hecho de ella. La vimos en el primer anuncio de televisión, dando el petaquero sonido a la patacabra. Y, por último, cuando don Emilio Santamaría de joven llegó a Ubrique en 1912, siendo viajante de Lorenzo Chacón Viruez, aquella mañana se embobó al verla y decía “No he visto ninguna igual. ¡Qué belleza y qué contemplativa está!”.