martes, 30 de julio de 2013

Bebio Dencio, el primer ubriqueño ocurritano del que tenemos noticias

Historia de la Villa de Ubrique
Por el Padre Fray Sebastián de Ubrique



 Por Esperanza Cabello

Nuestro grupo de facebook "Ubrique en el Recuerdo" no deja de sorprendernos y darnos muchas alegrías. Lógicamente hay entre sus miembros muchas personas que conocen nuestro pueblo, y su historia, y sus costumbres, y miles de detalles que desconocemos, así que cada día vamos aprendiendo cosas nuevas.
Hoy traemos una "primicia", al menos no hemos encontrado ninguna referencia en la red, ningún dato, ninguna reseña.
Nuestro amigo Juan Ramírez nos ha explicado que el primer ubriqueño ocurritano del que se tienen noticias era un romano llamado Bebio Dencio.


Historia de la Villa de Ubrique
Digitalizado por Cambiaformato



Para ilustrar su explicación nos ha enviado al libro "Historia de la Villa de Ubrique" de Fray Sebastián, al que felizmente tenemos acceso digital gracias al magnifico trabajo realizado por la empresa ubriqueña "Cambiaformato" que nos permite consultar cualquier dato de este libro. Juan nos ha contado que en las primeras páginas, mientras habla del Ubrique romano, el padre Fray Sebastián cuenta la historia de Occurris (con dos ces y dos erres).


 La sierra del Benalfí
Primera mitad del siglo XX


 Y, efectivamente, el padre Sebastián  nos cuenta la historia del Ocurris romano, la historia de las excavaciones de Vegazo y del manuscrito de la historia estas excavaciones, pues consiguió una de las copias del mismo.


 Occurris. Entrada al yacimiento

Realmente merece la pena embarcarse en la lectura de esta historia, pues, a pesar del sesgo religioso, político, social y de todas las "invenciones" que hemos ido descubriendo, hay muchísimos datos que desconocemos y que ilustran perfectamente la historia de nuestro pueblo.
Por fin, unas cuantas páginas más adelante, encontramos la referencia que nos indicaba Juan Ramírez: el nombre de nuestro pueblo y del primer habitante reconocido de nuestros lares: Bebio Dencio.



Nombre de Ubrique


"Don Enrique Romero de Torres, en su "Catálogo Monumental de España, Provincia de Cádiz", además de insertar las precedentes inscripciones, añade un dato muy importante:
"En el museo de la Real Academia de la Historia hay un fragmento epigráfico, procedente de las ruinas de Cazlona (Cástulo) en la que se menciona a un Bebio Dencio, natural de Ubrique (Ucoritanus). Dice el P. Fita, en el Boletín de la Real Academia de la Historia, t. LVIII p. 42, que el nombre romano en la presente Ocori se acerca mejor a la pronunciación medieval y moderna que tiene este pueblo (T.I. p. 45).
Respecto al nombre de Ubrique hay gran divergencia. Hübner copió OCURRITANORUM y por tanto OCCURRIS; Mateos Gago leyó Ocuris; la inscripción preinserta lo llama Ocori. Tal vez sea más conforme el nombre ibérico o libio-fenicio OCCURRIS."

Así pues, agradecemos a Juan que nos haya puesto en antecedentes sobre este ubriqueño ocurritano de hace unos dos mil años, Bebio Dencio, al que esperamos haber rescatado del olvido virtual con esta entrada.




lunes, 29 de julio de 2013

Pierre Matheu y la fuente del convento

Pierre Matheu bebiendo en los caños de la fuente del convento
Gentileza de Jose Mari Ordóñez



Por Esperanza Cabello

La búsqueda de agua y fuentes que emprendimos hace dos años no solo se centra en los manantiales actuales, sino en las antiguas fuentes y pilas del pueblo, en el que, por cierto, había muchas más que actualemente.
Hace unos días nuestro amigo José Mari Ordóñez subió al muro de "Ubrique en el recuerdo" un par de magníficas fotografías del pintor Pierre de Matheu en la huerta del convento en 1962. El maestro estaba pintando la pila del convento, que en la época manaba abundantemente.
Don Pedro, que así lo conocían los ubriqueños, plasmó magistralmente muchos de los rincones de nuestro pueblo, y era admirado y seguido, sobre todo por los más pequeños que querían emular su carrera artística.




 Terminado el cuadro de la fuente del Convento
Gentileza de Jose Mari Ordóñez



En esta segunda fotografía ya podemos ver la obra terminada: la pila del convento, pintada por Pierre Matheu. El cuadro se lo compró precisamente Juan Carrasco, que está en el centro de la foto, y continúa siendo propiedad de la familia Carrasco Soto. Además de Juan Carrasco están en la foto García Tardío, Francisco, Antonio, José Mari Ordóñez... Fue Francisquito "el Repujador" quien hizo la foto.
Nos parece un auténtico tesoro este cuadro, y estamos a la espera de recibir una fotografía de esta obra maestra para verlo no solo en blanco y negro, sino con el colorido esplendoroso de las obras de Matheu.


La fuente del Convento en 1981
Gentileza de Fernando Oliva

 Nuestro amigo Fernando Oliva hizo una fotografía de la fuente veinte años más tarde, cuando ya no manaba y estaba abandonada. La fuente del convento había sido todo un símbolo, recordamos nuestros primeros años de instituto, cuando pasábamos directamente del patio del centro escolar a las huertas del convento a beber agua fresca de esta pila. Sin embargo el abandono hizo que el agua dejara de pasar por sus caños y que dejara de tener utilidad.
Afortunadamente tuvo más suerte que su vecina la fuente del Molino, que fue simplemente demolida, y alguna persona respetuosa con el patrimonio decidió respetarla y conservarla, y actualmente podemos disfrutar de ella en los jardines del convento restaurado.



La fuente del Convento actualemente
Fotografía de Leandro Cabello


Así que la fuente del Convento, una de las dos fuentes del siglo XVIII que tenemos en Ubrique, ha sido modelo para pintores y fotógrafos, convirtiéndose, por méritos propios, en una seña más  de identidad  de nuestro pueblo.



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Nota del 8 de agosto: Nuestro amigo Luis Crossa nos ha enviado la imagen de uno de sus cuadros originales de la pila del Convento. Sin lugar a dudas, una magnífica obra de arte. Gracias, Luis


 La Pila del Convento, por Luis Crossa Cuevas


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sábado, 27 de julio de 2013

27 de julio: Santa Julia

Julia Janeiro Rubiales y su madre Julia Rubiales, 1914

Por Esperanza Cabello


Hoy es Santa Julia, un día muy celebrado en la familia. Nuestra bisabuela se llamaba Julia, y nuestra abuela también. En su honor  hay un buen montón de Julias y de Julios en la familia. También es santa Natalia (una Natalia que no es la nuestra, pero Natalia al fin).
Para nosotros es más especial aún, porque hay una Julita muy cercana, que también heredó el nombre de su bisabuela, cuya onomástica es hoy también, y a la que queremos felicitar de todo corazón.




¡Felicidades, Julia!


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viernes, 26 de julio de 2013

San Joaquín y Santa Ana

 Ana Janeiro Rubiales, la madrina
La "madrina"de la familia



Por Esperanza Cabello

Hoy es el día de San Joaquín y Santa Ana. Para la familia Cabello Janeiro se trataba, a lo largo de los años, de un día de celebración y de reuniones familiares, pues son dos de los nombres más repetidos en la familia. Nuestra tatarabuela Ana Córdoba Leitón, casada con Manuel Janeiro fue la primera Ana de la que tenemos noticia en la familia. La tía Ana Janeiro, hermana de abuela Julia, fue una de sus primeras nietas de nombre Ana.
 Ana Jameiro siempre acompañó a su hermana pequeña, siempre vivió con la familia, y fue querida y arropada por todos como una madre más.
Nuestra tía Ana María Cabello  (a la que felicitamos desde aquí) se llama así en honor a la madrina Ana, esperamos que pase un buen día a pesar de la efemérides y de los recuerdos.
También felicitamos a nuestra prima Ana María Cabezas, su nombre sigue la tradición familiar en honor a sus antepasadas.


 Nuestra bisabuela Joaquina Orellana Artacho
Madre de abuelo Paco, en Sunchales, finales del XIX


Joaquina era nuestra bisabuela, la mujer de Francisco Cabello, que llegó a Ubrique a principios del siglo XX después de haber enviudado. Una mujer fuerte y capaz, que fundó una de las primeras fábricas de artículos de piel dirigida por una mujer, ya que con la "plata" que traía de Argentina compró lo necesario para comenzar un negocio, que en principio se llamaría "Hermanos Cabello" hasta que nuestro abuelo Paco se hizo cargo de él, precisamente el mismo que dirigió, sesenta años más tarde, nuestro padre.

 Joaquina Cabello Janeiro
Diciembre de 1937

Por esta abuela Joaquina se llamó también Joaquina la segunda hija de Julia y Paco, nuestra tía Joaquina, para la que tenemos un recuerdo muy especial en el aniversario de su muerte.


 Joaquina Sánchez de Medina Cabello
Primera Comunión, 1936

Y en honor a abuela Joaquina su hija Guadalupe puso su nombre a nuestra tía Joaquina, de Jimena. La prima Joaquina era la más querida de las primas Cabello, siempre tuvieron una relación especial con ella a pesar de la distancia, y nunca perdía la ocasión de visitarse y de saludarse. Hemos tenido la oportunidad y la gran suerte de "recuperar" el contacto gracias a su hija Lupe, a la que pedimos que felicite de parte de toda la familia a su madre.


Las hermanas Cabello, Ana María, María Remedios y Joaquina
Con su hija Remedios

Y aún nos queda una felicitación más, así que aprovechamos esta foto tan entrañable,a la que tenemos mucho cariño, para felicitar a nuestra prima Maritina, que fue bautizada en honor a su abuela y a su bisabuela, haciendo que los nombres familiares se mantengan y nos sigan trayendo los mejores y más entrañables recuerdos familiares.


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jueves, 25 de julio de 2013

Pieles saladas en verde. La curtición en Ubrique

"Factura" de 40 pieles vacunas saladas
Gentileza de Javier Janeiro


Por Esperanza Cabello

De vez en cuando aparecen documentos curiosísimos que nos hablan de nuestro pasado, no solo familiar, sino social. Documentos que nos explican cómo eran las cosas antes, cómo trabajábamos los ubriqueños y cómo el mundo de los curtidos era un mundo fascinante y muy específico.
Nuestro primo Javier Janeiro nos ha enviado una factura de 40 pieles vacunas saladas en verde.
El peso de las pieles varía según vengan del matadero o no. Inmediatamente después del sacrificio del animal, la piel contiene todavía grasa, pelo, sangre etc...,entonces recibe el nombre de peso en verde. Cuando la piel esta almacenada y ya ha sufrido un tratamiento previo de conservación, recibe el  nombre de peso de la piel en salazón o salada.
Se trataba de 1182 kilos de pieles sin curtir, pero pretratadas y saladas vendidas por Antonio Cabra, de Jerez, a nuestro tío Ángel Janeiro Rubiales, uno de los últimos curtidores de Ubrique, en junio de 1947, a 33 pesetas el kilo.
Nos cuenta Javier que la mayor parte de las pieles que se curtían entonces eran de extraperlo, porque después de la guerra habían militarizado todas las curtidurías, puesto que los militares necesitaban el cuero para su propio interés.
Estaba prohibido utilizarlo para otros fines, así que los curtidores se veían obligados a seguir trabajando de extraperlo y así poder producir el cuero necesario  para los artículos de piel.
Es un documento muy curioso, Javier, un auténtico tesoro de los nuestros. Muchas gracias por compartirlo.


lunes, 22 de julio de 2013

"Los argentinitos"

Joaquina Orellana Artacho con sus hijos
Joaquina, Guadalupe, José, Francisco, Elena y Miguel


Por Esperanza Cabello

Esta semana estamos de enhorabuena: hemos recuperado a una de nuestras primas: Lupe Quirós Sánchez de Medina.
La casualidad ha querido que coincidiera con nuestro hermano en Cádiz y qu emás tarde la encontráramos por internet. Su nombre y sus apellidos eran tan familiares que no cabía duda.
Lupe es hija de Joaquina Sánchez de Medina Cabello, la tercera de las hijas de Guadalupe Cabello Orellana y José Sánchez de Medina y Ayala, farmacéutico.
Guadalupe era la única de las hermanas de nuestro abuelo Paco que tuvo descendencia, por consiguiente, Lupe y su familia son los únicos primos Cabello que podemos tener.
Mientras nos vamos poniendo al día y vamos reconociendo a nuestras familias, Lupe nos está enviando unas fotografías fantásticas.
La primera de la serie es esta fantástica fotografía de "los argentinitos" así llamaron en el pueblo a doña Joaquina Orellana y a sus seis hijos cuando llegaron aquí.
Es una fotografía realizada seguramente en Argentina, justo después de morir nuestro bisabuelo Francisco, se los ve a todos de luto. Quizás fuera la fotografía que nuestra bisabuela mandó a José Cabello, el cura párroco de Ubrique, para que conociera a la familia que iba a acoger.
Conocemos a toda la familia gracias a la selección del AHM de Ubrique que nuestro amigo Manuel Zaldívar nos ha ido facilitando. En el censo de 1906, la familia estaba compuesta por los siguientes miembros:


Extracto del censo de 1906
Gentileza de Manuel Zaldívar

Así que en 1906, ya llegados a Ubrique, la familia estaba compuesta por José Cabello, hermano de Francisco, Joaquina Orellana, la madre, que tenía 39 años, Antonia Montero Zarco, seguramente la señora que les ayudaba, y lso seis hijos de Francisco y Joaquina: Joaquina, la mayor, de 14 años; Guadalupe, de 12; José, de 8; Francisco, de 6; Elena, de 4; Miguel, de 2.
Todos vivían en la calle del Perdón, recién llegados a Ubrique, en la casa del cura párroco. Más tarde  (en 1910) se mudarían a la calle Real, y después a la calle  Botica, cerca de la casa de José Sánchez de Medina, donde, seguramente, Guadalupe y José se conocerían.
Nosotros estamos entusiasmados de conocer, finalmente, a toda la familia, incluso nos hemos atrevido a nombrarlos...


 Familia Cabello Orellana, 1905
Gentileza de Lupe Quirós Sánchez de Medina


Estamos muy contentos de estas nuevas noticias que han llegado a nuestra familia, y seguros de que nuestros tíos Pepe, Ana María y María Remedios van a estar muy felices y van a mandar a su prima Joaquina un fuerte abrazo de parte de toda la familia.
En cuanto a nuestra nueva prima Lupe, bienvenida al blog familiar y gracias por las alegrías que nos estás dando.


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domingo, 21 de julio de 2013

"Gente de los pueblos: el Chiriguay, conocido en El Gastor como "El Zaleíllas"

Fotograma del video de Óscar Cárdenas

Por Esperanza Cabello

Hay casualidades que de pronto nos rebotan y hoy nos hemos encontrado, el el muro del grupo "Homo Bloguerus Senderiensis Gaditanus" una publicación con un enlace a uno de lso videos del fotógrafo gaditano Óscar Cárdenas.
Lo presenta nuestro amigo José Manuel Amarillo Vargas:
"Un video (10') de cuidada producción, del fotógrafo gaditano Oscar Cárdenas, sobre El Gastor. Creo que os gustará, ya que contiene la interpretación de un pastor con "gaita gastoreña" (el instrumento mas antiguo y autóctono de la sierra) y varios serranos contando sus historias y anécdotas. Todo un documento etnográfico."
Lo más curioso es que  nuestro amigo Selu (de Cuaderno de campo Payoyo) ha reconocido al Chiriguay en el cuadro de este pintor gastoreño.
A pesar de que lo llaman "Zaleíllas" Selu ha sabido que se trata del Chiriguay. En realidad se llamaba José del Valle, y en Ubrique decían que venía del El Gastor, aunque creemos que había nacido en Grazalema.
En El Gastor lo llamaban "Zaleíllas", según nuestra amiga Pepa Zambrana, "porque traía una chaqueta de zalea de borrego...tocaba el acordeón y su canción preferida era la de los perritos..." Yo tenía diez perritos" y era de Grazalema...Venía a un bar de mi familia a tocar donde vendían mosto..." 
En este enlace podemos leer la canción de los diez perritos. 
(Una zalea es el cuero curtido de una oveja o de un borrego, y se usaba para abrigarse)
Precisamente el padre de Pepa, Pepe Zambrana, es el fotógrafo que podemos ver en el video de Óscar, y recuerda perfectamente al Chiriguay.
Lo que si nos ha llamado terriblemente la atención, es que el pintor gastoreño lo haya plasmado en su lienzo. Es curiosísimo cómo muchos pintores y fotógrafos, incluso jóvenes actuales, como Estefanía Hernández, lo han tomado como modelo para sus obras.
Como homenaje a este serrano tan querido y tan conocido, hemos preparado una pequeña galería de retratos de José del Valle, el "Zaleíllas" o el "Chiriguay". Una buena persona.  
 
José del Valle con el niño Manuel Pérez en la puerta del Tropical (el acordeón detrás)
                                          Fotografía gentileza de Pedro Pablo García


El Chiriguay, por Ángel Pablo






El Chiriguay, óleo de Luis del Canto



José del Valle, una de sus últimas fotografías, en Ubrique
El Chiriguay, por Estefanía Hernández


El Zaleíllas, por Luis Iglesias










viernes, 19 de julio de 2013

Los Poyatos

Los Poyatos de Ubrique en la zona del Garciago
Fotografía: Manuel Cabello


 Por Esperanza Cabello
Fotografías: Manuel Cabello

Muchas veces hemos hablado de los poyatos, y siempre hemos llegado a la misma encrucijada ¿Cómo se llaman? ¿Cuáles eran sus nombres? 
De chicos los nombrábamos y los conocíamos, todos los poyatos (pequeñas mesetas en medio de la sierra) tenían sus nombres, y los conocían las gentes de la sierra, los pastores, los montañeros...
Antiguamente habían tenido muchos usos, ya que una pequeña meseta en la sierra, con miles de piedras calizas alrededor, era un pequeño tesoro, para asentamiento, para descanso, para el ganado, para sembrar, para carbón, para cualquier uso ancestral.



 Uno de los poyatos, fotografiado desde el hotel


 Nuestro hermano Manolo lleva una buena temporada empeñado en ponerles sus nombres y dejarlos catalogados, para ello ha recorrido cientos de metros de sierra, buscando a pastores o a cabreros, y también ha intentado ponerse de acuerdo con montañeros y senderistas, para los que los poyatos son iumportantes.



 Otro poyato más ¿Saben ustedes la denominación de este orónimo?


 Pero, hasta el momento, no hemos sido capaces de catalogar y nombrar los poyatos ubriqueños. Y, aunque esperamos que al publicar este artículo algunos amigos nos echen una mano y empiecen a decirnos cómo se llaman, hemos decidido ir sacando a la luz estas fotografías, no por nombrarlos, sino porque hemos sabido que nuestra forma de hablar tan singular es, además, concreta, específica y muy apropiada.



 Los poyatos de Ubrique, únicos en su denominación

Como llevamos varios días investigando acerca de los topónimos ubriqueños  y de la etimología de algunas de nuestras palabras (estamos especialmente interesados en saber de dónde viene el nombre de "Ubrique", hemos encontrado un estupendo artículo de Juan A. Frago García, de la Universidad de Sevilla, que dedicándose a los orónimos del Ebro (orónimos son los nombres que se les dan a las sierras y a los montes) habla y explica sobre la etimología de la palabra poyato (que parece ser mozárabe), poniendo en relieve que esta palabra es específicamente, un microtopónimo exclusivo de nuestro pueblo.




En este es el enlace podemos leer el estudio completo. 

Mientras, esperamos que alguno de nuestros lectores se anime y nos explique cuáles son los nombres de los poyatos ubriqueños, a ver si así, entre todos, vamos completando nuestros topónimos.

miércoles, 17 de julio de 2013

Ubrique, un topónimo mozárabe

Etimología de la palabra Ubrique


Por Esperanza Cabello

Llevamos unos cuantos días inmersos en la búsqueda de varias palabras, todas relacionadas con nuestro pueblo, entre ellas el propio nombre del pueblo, Ubrique, y hemos encontrado, como cabía esperar, respuestas para todos los gustos, desde quienes dicen que es un nombre celta hasta quienes explican que significa "sobre los molinos del arroyo", pasando por adjetivos griegos "abundante en manantiales"  y compuestos latinos "abundante en agua".
Pero un estudio de los canarios Maximiano Trapero y Eladio Santana Martel, de la universidad de las Plamas de Gran Canarias nos ha llamado especialmente la atención, no solo porque explica que Ubrique es un topónimo mozárabe, sino por la introducción del estudio, que nos explica cómo los topónimos se mantienen como restos de una lengua perdida y que la pronunciación de los mismos por el pueblo nos da una idea de cómo eran en realidad.
Esta teoría, tan sencilla, nos hace fortalecer aún más la nuestra de que Ocurris, con dos erres, como siempre, es la mejor opción para nuestro topónimo más antiguo.
Transcribimos una parte de este estudio, que pueden leer en su totalidad en este enlace.


Ubrique en 1964
Gentileza de Juan Rodríguez




PROBLEMÁTICA QUE SUSCITA EL ESTUDIO DE UNA LENGUA PERDIDA: LA TOPONIMIA DE ORIGEN GUANCHE DE CANARIAS

Maximiano Trapero y Eladio Santana Martel.Universidad de Las Palmas de Gran Canaria 



 Introducción

Cuando una lengua se pierde, generalmente no se pierde del todo, ni menos se pierde de golpe, en un solo momento. Como piezas aisladas, resultado de un naufragio, quedan flotando determinados elementos, sobre todo léxicos, que son recogidos y aprovechados por otra u otras lenguas y en ellas siguen viviendo por siglos. Los ejemplos podrían ser interminables, y de cualquier lengua del mundo antiguo o incluso moderno. Pero no necesitamos salir fuera: ¿quién podría dar cuenta de las lenguas todas que se hablaron en la Península Ibérica antes de la llegada de los romanos? Se perdieron del todo, se dice. Pero aun seguimos usando palabras que los diccionarios etimológicos nos dicen que en su origen fueron preceltas o celtas o iberas o púnicas, etc. Y aun después de la romanización otras lenguas se hablaron en la Península que igualmente se perdieron, aunque dejando vivas en el español actual unas cuantas palabras aisladas, como testimonio de su existencia.  

Es fácil suponer que ese vocabulario superviviente se refiere a los ámbitos más elementales de la vida humana y a los sectores considerados más primarios de cualquier lengua, como es el mundo vegetal, el reino animal y los objetos materiales de uso común y ordinario; un léxico meramente designativo.

El interés y la importancia del estudio etimológico de los topónimos viene determinado no solo por descubrir el origen de cada palabra, sino, sobre todo, por lo que esa palabra en su sentido originario referenciaba, con lo que se busca también la «motivación» lingüística del topónimo. El interés es, pues, no solo lingüístico sino también histórico y cultural.

1. Los topónimos

Pues de esas pocas palabras sueltas la mayor parte son topónimos, nombres de lugar que resisten y resisten el paso del tiempo y la sucesión de lenguas dentro de un territorio, como mojones que marcan hitos históricos ocurridos verdaderamente. Y lo hacen generalmente en su condición de meros nombres significantes, despojados ya del significado lingüístico que tuvieron en la lengua en la que nacieron y devenidos a ser meras referencias geográficas. Y como tales nombres pueden eternizarse hasta tanto la realidad geográfica a la que nombran permanezca, o incluso desaparezca pero se transforme en otra realidad. De la fijeza y de la durabilidad de los topónimos desgajados de la lengua a la que en su origen pertenecieron, nos hablan los textos de numerosos autores, pero ninguno encontramos mejor que resuma todas las características de la toponimia antigua que el de Menéndez Pidal en el prólogo de su Toponimia prerromana hispánica: Los nombres de lugar son viva voz de aquellos pueblos desaparecidos, transmitida de generación en generación, de labio en labio, y por tradición ininterrumpida llega a nuestros oídos en la pronunciación de los que continúan habitando el mismo lugar, adheridos al mismo terruño de remotos antepasados, la necesidad diaria de nombrar a ese terruño une a través de los milenios la pronunciación de los primitivos.

Y estos topónimos arrastran consigo en nuestro idioma actual elementos fonéticos, morfológicos, sintácticos y semánticos, propios de la lengua antigua, elementos por lo común fósiles e inactivos, como pertenecientes a una lengua muerta, pero alguna vez vivientes aún, conservando su valor expresivo incorporado a nuestra habla (1968: 5).

Es decir:

a) Un topónimo antiguo es una “viva voz de pueblos desaparecidos” que sigue sonando en la tradición.

b) Un topónimo, sea antiguo o moderno, es un nombre que suena a nuestros oídos en la pronunciación de la lengua que nosotros mismos hablamos en este momento.

c) Un topónimo antiguo arrastra determinados elementos fonéticos, morfológicos, sintácticos y semánticos, propios de la lengua antigua, bien que casi siempre modificados y adaptados a la propia evolución de la lengua en que pervive.

d) Todo topónimo, cualquier topónimo histórico, sigue adherido a través de milenios a la misma realidad del terruño primitivamente nombrada. Y finalmente

e) Un topónimo antiguo es, por una parte, un elemento fósil e inactivo, como perteneciente a una lengua muerta, pero, por otra, sigue siendo elemento léxico viviente, aunque sólo sea como significante de una designación.

En efecto, los topónimos son a la filología lo que pueden ser a la arqueología unos restos fósiles humanos del cuaternario, por ejemplo. ¡Cuántas veces se ha recurrido a esta imagen de “fósiles lingüísticos” para hablar de los topónimos antiguos! ¡Y cuántos investigadores de lenguas antiguas desaparecidas han tenido que recurrir a los topónimos como únicos testimonios para ejemplificar los más remotos fenómenos de un substrato lingüístico! Una especial importancia tienen los topónimos afirmó Cortés y Vázquez, «ya que fijados por la tradición constituyen preciosos fósiles lingüísticos, reveladores de los más remotos substratos y testimonios de antiguas áreas para determinar fenómenos» (1954: 22).

Fósiles, sí y no, según se mire. Porque los topónimos de una lengua perdida siguen teniendo vida, aunque ésta esté en estado latente, pero dispuesta a aflorar en cuanto se escudriñen sus raíces. Y dispuesta está también a proporcionar determinadas claves para la interpretación de su pequeña y entrañable historia, como dijo Francisco Marsá de los nombres propios (1990: 60). O dicho con palabras de un investigador canario digno siempre de ser oído, José Pérez Vidal:

Los nombres de lugar constituyen uno de los rastros más claros, elocuentes y firmes de los distintos grupos étnicos que se hanasentado en un país.

Fijados por la tradición, llegan, como los fósiles, hasta revelar los estados más antiguos de la formación cultural de un pueblo (1991: 307).

Frente al complejo y abigarrado mosaico del substrato toponímico de la España peninsular: hay topónimos iberos (Lérida, Elche, Játiva), púnicos (Cádiz, Málaga, Adra), celtas (Segovia, Ledesma, Osma, Buitrago), griegos (Rosas, Ampurias, Alicante), vascos fuera del País Vasco (Arán, Valderaduey, Ezcaray), romanos (Tarragona, Zaragoza, Mérida, León), germánicos (Toro, Guisando, Godos, Gusendos), árabes (Almadén, Alfaraz, Mogarraz, Alcudia, Medina), bereberes (Azuaga, Mequinenza, Genete, Gomera), mozárabes (Castel, Perchel, Lanteira, Ubrique, Alconchel, Fornela), etc., en las Islas Canarias el panorama toponímico se reduce a dos momentos nomencladores claramente estratificados: el primitivo guanche (de origen bereber o protobereber) y el posterior europeo, fundamentalmente ibérico (español y portugués, y remarcamos el portugués por su singular importancia).



Publicado en el libro "La investigación dialectológica en la actualidad"

(ed. Dolores Corbella y Josefa Dorta). Santa Cruz de Tenerife:

Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información, 2009, 171-211.