domingo, 28 de diciembre de 2008

La vida en Ubrique en los años 20

Isabel Álvarez y su tío Ángel Janeiro


Hoy hemos tenido la suerte de oír un relato entrañable de la vida de una niña en Ubrique en los años 20. Nuestra tía Isabel Álvarez nos ha contado algunas historias de su vida cotidiana:

"Yo era la cuarta hija de una familia muy numerosa, y la segunda nieta de una familia más numerosa aún. Todos mis tíos y tías me buscaban, me compraban regalos y me llevaban de excursión o de paseo. Mi tío Eloy, por ejemplo, que emigró a Argentina, tenía un coche (sería el año 22) y se iba al teatro a Prado del Rey con sus amigos, entre ellos José Coronel, y me llevaban con ellos.
Con mi tío Ángel me llevaba muy bien, siempre me quiso mucho, y mi tía Julia me buscaba para estar conmigo.
A mí no me gustaba demasiado ir a la escuela, pero los paseos, las fotografías, los mandados y el trabajo no me importaban en absoluto.
No era una época mala, no pasábamos hambre ni nada, teníamos todo lo necesario. Mi madre me daba una gorda (diez céntimos de peseta) para ir a comprar lechugas. Si iba a la tienda, me daban una, si iba a las huertas que estaban al otro lado del río me daban cinco o seis lechugas.
También me mandaban a por azúcar y café "ancá la Facana", con un real de azúcar y café había para tres o cuatro días. La Facana, Amalia, era una confitera excepcional, era nuestra vecina, hacía todo tipo de dulces caseros, y era una buena persona.
Cuando pelaban los conejos, llevaba el pellejo a la Fula (taller de sombreros), y me daban una chica por cada uno. Con una gorda (dos chicas) iba a la confitería de Rafaela y Sebastián, al principio de la calle Botica, y compraba un bollo de leche y un pocillo de chocolate (la palabra pocillo se refiere a una onza. Un pocillo es una tacita pequeña de cerámica en la que se tomaba el chocolate, de ahí el nombre).
Otras veces iba a la confitería de María La Paz y Serafín, en la calle del Perdón, que después fue de Eloísa, y compraba con una gorda cualquier dulce de los más buenos.

(Nuestra madre, nacida en 1932, dice que cuando ella era pequeña los dulces valían tres chicas en lo de María La Paz, y que compraban bollos de Bilbao, bucaritos, caracolas y bollos de leche).

Cuando tenía nueve años, en 1927, empecé a trabajar cosiendo sombreros; trabajabamos de nueve a doce por la mañana y de una a cinco por la tarde. A las doce en punto se comía, según el día unas migas cocidas, sopas del cocido o lo que hubiera (huevos casi nunca). A las cinco se tomaba el puchero, de calabaza, de habichuelas o de lo que diera la estación.





La Iglesia del Jesús
Principios de siglo



miércoles, 17 de diciembre de 2008

El Acueducto Romano de Ocurris, Miguel de Olivares y Ceán Bermúdez

La fuente de Benaocaz manando a chorros
Foto: Leandro Cabello




Por Esperanza Cabello

Nos ha parecido fantástica la entrada sobre el acueducto romano de Leandro, y mejor aún su capacidad para recordar los detalles y empeñarse en encontrar los sitios.
Hemos preguntado a nuestra madre y nos ha contado que estuvieron en varias ocasiones visitando el acueducto, ellos solos o con don Salvador de Sancha, y también nos ha contado algo sobre "vasos comunicantes" y tuberías de plomo.
Nos hemos dicho que, con total seguridad, esa obra romana era de suficiente envergadura como para haber sido tratada en muchas más ocasiones, y hemos aprovechado para echar un vistazo en internet.
Ya sabíamos que Miguel de Olivares, el arquitecto ubriqueño que construyera la ermita de San Pedro, había trazado los planos de lo que él consideraba las termas romanas de Ocurris, el Columbario, pero nos ha causado gran sorpresa el visitar la  Biblioteca Cervantes Virtual y encontrarnos con que en el "Informe de las antigüedades descubiertas en el término municipal de Ubrique" remitido a la Real Academia de la Historia en 1802, que incluye la planta de las "termas romanas" de Miguel de Olivares, Arquitecto, ya se habla de los restos encontrados en Ocurris, de un aljibe romano, del acueducto, de cuatrocientas monedas y varias obras de arte más.



Informe de las antigüedades descubiertas en Ubrique, 1802
(pinchar sobre la imagen para ampliar)

No queda ahí la cosa. En 1882 otro miembro de la Real Academia de la Historia, Juan Agustín Ceán Bermúdez, escribió el "Sumario de las antiguedades que hay en España, en especial las pertenecientes a las Bellas Artes




En esta interesante obra podemos leer sobre nuestro pueblo (al que, por cierto, sitúa en la provincia de Granada) lo siguiente:


Descripción de las antigüedades romanas de Ubrique 
por Juan Agustín Ceán-Bermúdez
(pinchar sobre la imagen para ampliar)




Ceán Bermúdez habla de Ubrique, de la cima del Benafi, de una cuidad romana llamada Ocurris, de la RESP. OCVRRITANORVM, y, por supuesto, de los vestigios de un acueducto.

Suponemos que entre estas citas y las actuales ha debido de haber muchas más, pero ya las iremos encontrando.

Muchos años más tarde nuestro padre habló del acueducto romano de la Sierra de los Paredones en su libro "Ubrique, encrucijada histórica"
En 2008 Elena Sánchez López, de la Universidad de Granada, escribía "Introducción a los acueductos romanos en Andalucía", y en este artículo podemos leer sobre el acueducto de Ocurris, en la Sierra de Grazalema:


(pinchar sobre la imagen para ampliar)
Buscando acueductos en la Sierra  también hemos encontrado el estudio sobre "El  quanat de Villaluenga del Rosario", un formidable artículo del historiador ubriqueño Alejandro Pérez Ordóñez, lástima que no se refiere al acueducto de Ubrique, sino a otra conducción de agua "muy" diferente.

Más recientemente, en  El periódico de Ubrique, en su edición del 5 de febrero de 2010, hemos encontrado un artículo sobre la investigación de las construcciones hidráulicas en el Salto de la Mora, escrito por uno de los últimos arqueólogos que ha trabajado en el Salto de la Mora, Luis Guerrero. En él habla de un acueducto, hoy día prácticamente desaparecido.


(pinchar sobre la imagen para ampliar)


Si en pocos minutos hemos conseguido encontrar tanta información sobre el acueducto romano de Ocurris, está claro que se trata de una construcción muy importante, aunque lamentablemente es un gran desconocido para todos los ubriqueños.


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martes, 16 de diciembre de 2008

¿Un acueducto romano en nuestra Sierra? Pues sí, el acueducto de la Sierra de Los Paredones

 
  se dirige hacia el Salto de la Mora

Texto y Fotos: Leandro Cabello

El acueducto de la sierra de los paredones.


Como hemos contado en este blog,  durante las excavaciones arqueológicas que se realizaron en la ciudad Ibero-Romana de Ocurris en Ubrique en los años 70, fueron muchas las veces que visitamos el Salto de la Mora con nuestro padre. Aunque siendo niños normalmente jugábamos por nuestra cuenta en cualquier cuevecilla o en cualquier árbol,  recuerdo que también nos llamaban la atención los descubrimientos  que se hacían en las excavaciones (lo que más, cuando aparecía un esqueleto).

De aquella época tenía el recuerdo de una visita que hicimos con mi padre a la Sierra de los Paredones que se encuentra junto a la del Salto de la Mora y que desde algunas perspectivas se puede decir que es “gemela” de esta. Allí nos enseñó lo que para mí era solo un montoncito de piedras pero  él nos dijo que era muy importante pues formaba parte del acueducto que abastecía de agua a la ciudad romana. En su primer libro lo situó como uno de los yacimientos romanos más importantes de la zona, pero no hubo ocasión para estudiar la construcción como se merecía.


 Acueducto Romano de Los Paredones
Años después, recondando esas visitas y aquellas construcciones busqué  varias veces el sitio pero no  volví a ver los restos.  Fue hace unos días cuando hablando con mi hermano Manolo me dijo que él se acordaba del sitio y no solo eso sino que lo ha visitado recientemente con su familia y algún amigo.
De modo que nos hemos puesto en camino y cuando lo he visto me he llevado una gran sorpresa porque lo que de niño me pareció un muro  de piedras  igual que los que había en el Salto de la Mora hoy creo perfectamente que tiene la importancia que le daba mi padre.


Los primeros restos que se ven son 
este muro con el que se salva una diaclasa.


Manolo Cabello siguiendo el acueducto.
A continuación este murete para nivelar el terreno.
Se puede ver un recorrido de unos 40 metros



Los romanos fueron buscando 
el lugar por el que pasar la conducción.


 Después de un pequeño recorrido 
se llega a la parte final de lo construido.



Piedra y argamasa.

La construcción sigue durante muchos metros


Podemos encontrar grandes muros 
y muchos restos de construcción para conducir el agua


Efectivamente el acueducto se dirigía al Salto de la Mora


Nos ha casusado una gran impresión y mucha alegría volver a encontrar, después de tantos años, esta conducción de agua. Nuestro padre hizo un plano de la cantidad de cisternas y algibes que había en el Salto de la Mora para abastecer a la población de agua, pero esos depósitos debían de llenarse, además de con el agua de la lluvia, de alguna otra manera. Suponemos que el agua del nacimiento del Castril, en Benaocaz, tuvo mucho que ver en todo esto, y recordamos algunas frases y algunas teorías de los expertos en aquel tiempo. Lástima que sus conclusiones nunca fueron publicadas, quizás en ellas estuviera la explicación de esta fantástica construcción romana.



El agua en Ocurris. Manuel Cabello Janeiro 1968?


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